“Yo me opongo”. Hay sectores que no importa cuándo ni en qué contexto sea pero su respuesta de cabecera ante cualquier propuesta que se haga en Necochea y Quequén siempre parece ser esa. Esta vez es el turno de ex Balneario ACA y el anuncio de su demolición a la espera de un proceso licitatorio que permita la construcción de un nuevo balneario.

El ACA es un signo de otros tiempos, una construcción enorme y vetusta de cuando la moda era llenar las playas de cemento con grandes balnearios que tapaban toda la visual del frente costero. Hoy, afortunadamente, los tiempos han cambiado, el vidrio y la madera tienden a reemplazar al concreto en una relación más armoniosa y visualmente más estética con la playa. Sin embargo, desde la Asociación El parque no se vende, agrupación que se ha expresado en múltiples ocasiones en contra de diversas intervenciones en el parque, la playa o el río, salieron a manifestarse, en este caso, en contra de la demolición del ACA.

A través de una publicación en redes sociales expresaron su rechazo a la decisión del Ejecutivo municipal de llevar a cabo la demolición del edificio en virtud de “su valor patrimonial, arquitectónico, cultural, simbólico y social” e indicando que se realiza “sin argumentos suficientes ni válidos que lo justifiquen”. Es sabido que el balneario formó parte de la trunca venta del Complejo Casino y es de esperar que se realice una nueva licitación para la construcción de un nuevo balneario. En todo caso será responsabilidad de toda la sociedad necochense exigir que la nueva construcción se realice de acuerdo a los requerimientos de nuestros tiempos; lo dicho, construcciones amigables con el ambiente, que permitan dotar de servicios a la playa sin obstaculizar la visual. Lo que es seguro es que no podrá ser ni por asomo un elefante blanco similar a lo que se encuentra en la actualidad.

La postura de El parque no se vende de oponerse a la quita de todo ese material llama la atención y contrasta con su habitual postura de oponerse a la realización de casi cualquier tipo de construcción (más si es algo de cemento) en cualquier espacio natural de nuestra ciudad. Cabe recordar, a modo de ejemplo, el rechazo a la quita de pastizales (algo por otra parte celebrado por la comunidad runner de Necochea) en la zona de Villa Díaz Vélez en conjunto con la propuesta de realización de canchas de tenis.

A esta altura vale preguntarse si detrás de esta postura existe alguna intencionalidad política o si es la oposición por la oposición en sí. No llamaría la atención incluso que el día que se decida construir un nuevo balneario en ese lugar también resuelvan oponerse. Ante la duda, la respuesta que parece estar siempre a mano es la misma: “yo me opongo”.

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