La ciudad de Marbella, en la región de Andalucía, España, es uno de los lugares más bellos y prósperos de la llamada Costa del Sol. Y, al parecer, tambien es un lugar ideal para lavar dinero del narcotráfico.
Eso es lo que cree la Justicia federal argentina que en las últimas horas ordenó la captura de dos argentinos dueños de exitosos restaurantes malagueños.
Se trata de Darío Damián «Cabezón» Pereyra (48) y su mano derecha y socio en varios emprendimientos, Adrián «Pela» Goñi también necochense que ya está procesado.
Los cerebros y financistas detrás del cargamento de una tonelada y media de cocaína secuestrada el 13 de junio pasado en el marco de la “Operacion Atlantis” que involucró al velero Quo Vadis son Gustavo Diego Marano Fuentes (49) y el necochense Darío Damián «Cabezón» Pereyra (48). Sus capturas fueron ordenadas en la misma resolución en la que se procesó a seis detenidos el pasado 13 de junio cuando se disponían a cargar 800 kilos de cocaína en el velero Quo Vadis.
Respecto fue detenido a mediados de junio al mismo tiempo que Goñi otro necochense, «Conchi» Fabricius, a quien la justicia también enfoca con la superbanda internacional.
Tanto Marano Fuentes como Pereyra construyeron una vida de millonarios gracias a sus negocios gastronómicos que ahora, tanto en España como en Argentina, investigan por posible lavado de activos del narcotráfico. La droga a veces salia de Argentina y a veces de Brasil, siempre en veleros.
Marano es el dueño del restaurante Tango que abrió primero en Marbella y luego inauguró una sucursal en Madrid.
Él es el más complicado: además de la causa del velero Quo Vadis, en España se lo relaciona con un cargamento de otra tonelada y media de cocaína secuestrada el 14 de abril de 2020. La droga había partido desde Bahía, Brasil, en el velero Thorben y fue secuestrada por el juzgado de Instrucción N° 3 de Marbella. Un año después Marano fue detenido en ese expediente, aunque actualmente está en libertad.
“Marano es una persona muy influyente en el tráfico de drogas a gran escala. Se dedica a organizar la introducción de grandes cantidades de cocaína, destacando el trabajo la introducción mediante embarcaciones recreativas. Es el principal responsable de la introducción de los 1.460 kilogramos de cocaína. Participa de la operacion criminal como gestante e inversor en la introducción de la sustancia ilícita incauta, además de controlar en todo momento la situación de la misma, así como, realizar la repartición de la misma a terceras personas una vez que se encontró en España. Se le identifica como el usuario ”messias_cuatro” en la aplicación de chat encriptada Encrochat”, dice el informe que la PROCUNAR recibió por parte de la Red de Fiscales Antidrogas de Asociacion Iberoamericana de Ministerios Públicos (RFAI).
La causa de España sobre el velero Thorben se relacionaba con otra iniciada en Necochea que había comenzado por un llamado anónimo en 2018. En ese expediente aparece Pereyra, el Cabezón como se lo conoció siempre en Necochea y de donde emigró hacia Europa hace al menos dos décadas.
“Pereyra está preparando un cargamento de 2000 kilos de cocaína que saldrán de Tigre hacia Marbella, España. Pereyra es el número dos al mando luego de un hombre llamado Diego. Suelen salir en lanchas rápidas desde Rosario hacia altamar”, dijo un “denunciante anónimo”, figura que en general esconde algún buchón policial.
Por lo pronto Pereyra tiene vínculos comerciales en España con Marano Fuentes y en Argentina su mano derecha y hombre de confianza es otro necochense, Héctor Adrián Goñi (45), uno de los procesados este miércoles por el Juez Armella. Goñi figura integrando sociedades con Pereyra, entre ellas “Euro Star Logistics SRL” y “AIG Automotores SRL”.
“Estos tipos se dedicaban al tema de armar veleros, a camuflar la droga en veleros. Los mandaban con su tripulación a Europa, han tenido unos cuantos aciertos”. El 18 de octubre de 2018 Diego “Dolarín” Guastini (45) -el mayor narco lavador de la Argentina- declaró como arrepentido ante la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) y mandó al frente a un grupo de traficantes que habían armado una ruta náutica rumbo a España.
Poco después, el 26 de octubre, volvió sobre el tema y empezó a dar nombres: “Ese que les digo trabaja con otros dos pibes que hacen trabajos muy grandes. Uno es Marano, el de los veleros”, completó. No era la primera vez que Guastini traicionaba a su clientes. Pero sí fue la última.
Dos días despúes de esta declaración, la mañana del 28 de octubre, un operativo armado para matarlo lo cercó cuando salía de su casa en Quilmes. Un sicario se bajó de una moto y lo mató a tiros. Todavía no hay pistas sobre quién ordeno ese homicidio y por qué.
Con lo que dijo Guastini, la Procunar inició una causa que recayó sobre el juzgado federal N° 2 de Lomas de Zamora y en la fiscal Cecilia Incardona. La investigación fue avanzando lentamente y cuando cayó Marano en España en abril de 2021 se fueron juntando más datos.
El personaje ya de por sí era interesante. Al parecer Marano había aprendido el oficio en la cárcel: estuvo preso junto a los detenidos de la histórica “Operación Langostino”, que concluyó con 600 kilos de cocaína secuestrados en 1988, cargamento que durante años fue récord de incautación de cocaína en el país.
La hipótesis de los investigadores es que esta banda enviaba al menos una tonelada y media de cocaína por año a España. El embarque de 2020 (en el velero Thorben) y el de 2022 (en el Qua Vadis) fueron interceptados. Uno en España y otro en Argentina.
Hay indicios de un contrabando similar en 2021, que habría salido de Rosario. Pero de ese no se tienen datos. Como se dice en la jerga narco, lo “coronaron”.*En la foto Darío «Cabezón» Pereyra
**Fuentes: Clarín y Propias

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