Por Miguel Correa*Una legión, parte de la desvalida casta política necochense, han hecho público la inminencia de la reapertura de las oficinas de PAMI en Quequén. El salón, alquilado y a inaugurar se encuentra en 524 y 521, y es una las mejores noticias para los quequenenses, sobre todo para jubilados y pensionados.
Para ser sinceros a los adultos mayores lo que menos les importa es quien haya logrado que en pocos días se reabra el servicio de la obra social, pero una berreta porción de políticos se autoadjudican la reapertura. Y salen a los medios a autoasignarse la apertura de una oficina que fue cerrada por maniobras irregulares de quienes en aquel momento estaban a cargo del instituto en Quequén. La entonces gobernadora María Eugenia Vidal (2019) no tuvo mejor idea que cerrar la repartición.
Como siempre pagaron el pato los sin voz, los ahora llamados adultos mayores, jubilados y pensionados.Hubo movilizaciones de decenas de quequenenses, banderazos, pero nada hizo rever la dislocada decisión de Vidal.
Ahora es irritante cómo se puede tratar de desfigurar la realidad. El PAMI Quequén no se reabre por gestiones de los diferentes sectores peronistas, camporistas, kirchneristas locales que se lo atribuyen, sino porque el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, en medio de su elefantiásica burocracia, designó el presupuesto correspondiente para el alquiler y la ubicación de tres empleados. Que ningún político lugareño se arrogue su «exitosa intervención» para reabrir la agencia. La conducción nacional de PAMI, es tan insondable que ninguna gestión local promovería su apertura. El vecino no come vidrio.

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