La destemplada eyección de Matías Kulfas del Ministerio de Desarrollo Productivo, ejecutada por Alberto Fernández luego de las duras críticas del ahora exfuncionario hacia el kirchnerismo, tiene en principio dos lecturas: la primera es que el Presidente ingresó en una nueva etapa de deshielo en la que busca congraciarse con Cristina Kirchner aunque deba exhibir debilidad; la segunda es que intenta desterrar cualquier sospecha de corrupción en torno de la construcción del estratégico gasoducto Néstor Kirchner.
Unas pocas semanas atrás, tal vez el Presidente hubiera dejado pasar el airado reclamo de su vice. Incluso, había llegado a ordenar a sus ministros -entre ellos Kulfas- que respondieran a cada una de las críticas que provenían de las filas de La Cámpora y el Instituto Patria. Pero ahora, una vez que se reencontró con Cristina en el acto por los 100 años de YPF, Fernández busca superar por un rato la confrontación.
Fernández acaba de ofrendar la cabeza de Kulfas en aras de la reconciliación con Cristina. La dimensión del gesto presidencial es enorme: el economista lo acompañaba desde antes de que fuera designado candidato presidencial, en el Grupo Callao, y luego se instaló en su comando de campaña. Hasta que irrumpió Martín Guzmán en el Frente de Todos, Kulfas era un candidato firme a encabezar el Ministerio de Economía. Aunque su nombramiento en Desarrollo Productivo lo ubicó como una pieza clave en el equipo económico.
Cristina Kirchner lo tenía entre ceja y ceja desde hace mucho tiempo. Incluso relató -en su presentación del 6 de mayo en Chaco- que fue Kulfas quien le dijo a un economista de su confianza que no insistiera con planes de control de precios -para hacerle frente a la inflación- porque el Gobierno se proponía hacer las cosas de otra manera, alejado de las prácticas que en su momento patentó Guillermo Moreno. Junto a Cecilia Todesca, Kulfas encarnó -hasta este mismo sábado- el pensamiento económico del Presidente.
La lista de pedidos de renuncia que tiene en su haber el Presidente, a causa de las críticas del kirchnerismo, es larga, pero en algunos casos resignó funcionarios que le eran absolutamente leales, como Juan Pablo Biondi (vocero) y Marcela Losardo (Justicia). También sacó a un hombre clave de su entorno, Santiago Cafiero, de la Jefatura de Gabinete. Y eyectó a Ginés González García (Salud) en medio del escándalo del “vacunatorio VIP”, que solo fue superado en el nivel de indignación social por la fiesta de cumpleaños en Olivos.
Aunque en ningún caso echó a funcionarios provenientes de La Cámpora o vinculados políticamente a la vicepresidenta. La “novela” del despido que no fue, del subsecretario de Energía Eléctrica Federico Basualdo; y el perdón público a la directora del PAMI, Luana Volnovich, ofrecen dos ejemplos claros en que el Presidente tuvo motivos para hacerlo. Y a lo sumo los dejó ir, como en el caso de Roberto Feletti (Comercio Interior).
Kulfas se sentó ayer junto a Guzmán en la primera fila del auditorio que siguió la presentación del Presidente, Cristina y el titular de YPF, Pablo González. Se los vio hablando en varios pasajes del acto, tal vez comentando las palabras de Fernández y de la vicepresidenta, y juntos también se pusieron de pie -luego de algún titubeo- para aplaudirla al cabo de su discurso. Pero luego, Kulfas aclaró que la cuestionada licitación del gasoducto Néstor Kirchner había sido operada por “gente que tiene una relación muy cercana con la vicepresidenta”.

Un comentario en «La salida de Kulfas. El Presidente buscó congraciarse con Cristina y desterrar sospechas de corrupción»
  1. LOS ÑOQUIS CORRUTOS DE LA CÁMPORA CON LA DIRECCIÓN TECNICA DE LA MAFIOSA MAYOR, CRISTINA KIRCHNER (1) -vs.- el inútil de la babosa rastrera, alberto fernández cero (o)

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