sábado 07 de noviembre de 2026 - Edición Nº845

NACIONAL | 7 nov 2026

Un informe privado contradice el relato del Gobierno: la pobreza alcanzaría al 45,4% de los argentinos

10:45 |Una medición de Equilibra estima que hay seis millones de pobres más que los registrados por el INDEC y ubica la pobreza en el 45,4%.


Mientras el Gobierno de Javier Milei exhibe los indicadores oficiales como una muestra de recuperación económica, una medición alternativa de la consultora Equilibra advierte que la pobreza podría ser considerablemente más elevada. Según el estudio, el 45,4% de la población argentina se encontraría por debajo de la línea de pobreza, una cifra que supera en más de 13 puntos porcentuales al último registro difundido por el INDEC.

La estimación equivale a unos 21,1 millones de personas en situación de pobreza, alrededor de seis millones más que los 15 millones contabilizados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que ubicó el indicador en el 32,3% durante el primer semestre de 2026.

La diferencia no es menor y responde a una metodología alternativa que incorpora los ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018 y contempla las distorsiones generadas por la subdeclaración de ingresos en los relevamientos oficiales.

Según explicó Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, la actualización de los ponderadores modifica la composición de la canasta básica total: los servicios adquieren mayor peso relativo, mientras que los alimentos tienen una ponderación menos exigente. De esta manera, el valor monetario de la canasta utilizada para medir la pobreza aumenta un 47%.

En términos concretos, durante el segundo trimestre de 2026, la canasta básica total pasaría de unos $475.000 a aproximadamente $700.000. Esa diferencia modifica sustancialmente la cantidad de hogares que quedan por debajo de la línea de pobreza y explica buena parte de la distancia entre la medición privada y las estadísticas oficiales.

Una pobreza superior a la del gobierno de Macri

El informe de Equilibra también arroja una comparación desfavorable para la administración de Javier Milei. Si se utilizan los parámetros alternativos, la pobreza actual se ubicaría 5,1 puntos porcentuales por encima de la registrada durante el primer semestre de 2019, en el último tramo del gobierno de Mauricio Macri.

Frente al semestre comprendido entre abril y septiembre de 2019, previo a la transición presidencial hacia Alberto Fernández, la diferencia sería de 3,2 puntos porcentuales.

Carrera advirtió que las comparaciones históricas deben contemplar los cambios en la captación de ingresos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Según explicó, durante 2023 se produjo una fuerte caída de los ingresos declarados en las encuestas respecto de los registros administrativos de organismos como ARCA y ANSES. Posteriormente, esa brecha comenzó a revertirse, lo que introduce distorsiones a la hora de interpretar la evolución del indicador.

El economista también señaló que la mejora en la captación de ingresos que se había registrado durante 2025 dejó de producirse en 2026. A ese fenómeno se sumó una aceleración de la canasta básica total, cuyos componentes avanzaron por encima de la inflación general.

El resultado fue un freno en la reducción de la pobreza. De acuerdo con el análisis de Equilibra, tanto su medición como la oficial del INDEC muestran un incremento de entre cuatro y cinco puntos porcentuales respecto de sus respectivos pisos.

Las proyecciones tampoco anticipan una mejora

El panorama social tampoco encuentra señales contundentes de recuperación en las estimaciones para los próximos meses. El nowcast de pobreza de la Universidad Torcuato Di Tella proyectó una tasa del 32,6% para el semestre comprendido entre abril y septiembre de 2026, utilizando los ponderadores oficiales del INDEC.

De confirmarse esa estimación, el indicador registraría un aumento de 3,2 puntos porcentuales frente al mismo período de 2025.

Desde Equilibra, Carrera consideró que, con la información disponible, la pobreza podría mantenerse estable o incluso experimentar un nuevo incremento. La evolución dependerá, principalmente, de que los ingresos consigan recuperarse por encima del aumento de las canastas básicas.

El deterioro de los indicadores sociales coincide, además, con un mercado laboral cuya expansión se apoya crecientemente en puestos informales. La generación de empleo, por sí sola, no se traduce necesariamente en una mejora de las condiciones de vida cuando los nuevos puestos ofrecen ingresos más bajos y menor estabilidad.

Así, detrás de los números oficiales y de las señales de recuperación que busca mostrar el Gobierno, la estimación privada vuelve a poner sobre la mesa una discusión central: cuánto del supuesto alivio económico llega efectivamente a los hogares argentinos y cuánto queda fuera de las estadísticas.

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