martes 20 de octubre de 2026 - Edición Nº827

NACIONAL | 20 oct 2026

Un experto advierte que la Ley Bases solo aumentó la precariedad laboral: “nadie elige cobrar la mitad”

07:57 |Luis Campos, investigador en materia laboral, planteó los límites de las reformas laborales impulsadas por Javier Milei. Y planteó un escenario inquietante sobre el empleo público.


Lo afirmó Luis Campos, investigador de la CTA Autónoma, al analizar el impacto de las reformas laborales. Planteó que la mitad de los asalariados formales percibe $1.400.000 o menos, que la Argentina no crea empleo registrado de forma sostenida desde 2012 y que el cuentapropismo es la única vía de supervivencia tras los despidos. Cómo sigue.

En diálogo con LA CIELO 103.5, el especialista en mercado de trabajo desarmó los discursos oficiales que celebran la flexibilización laboral y el crecimiento del trabajo independiente. Durante la entrevista en el programa Palabras Más Palabras Menos, Campos brindó un contundente diagnóstico sobre la degradación del empleo en la Argentina, advirtió sobre la ruptura histórica del “pacto” del trabajo en blanco que ya no salva de la pobreza y explicó por qué el nuevo modelo económico no generará puestos de calidad en el corto plazo.

Frente a las versiones oficiales que celebran el incremento del trabajo independiente, el especialista desmitificó que esta tendencia responda a una elección voluntaria. “Ese empleo por cuenta propia no tiene que ver con una decisión de esos trabajadores de trabajar sin patrón como decía el Secretario de Trabajo, sino que son en su gran mayoría trabajadores formales que perdieron su puesto de trabajo”, explicó.

Campos detalló que la falta de demanda en relación de dependencia empuja a los despedidos del sector privado y del Estado a buscar ingresos inmediatos a través de la venta ambulante, la elaboración casera de comida o el reparto por aplicaciones. “Son modalidades refugio que tiene el empleo. El empleo en condiciones de informalidad tiene ingresos que son más o menos la mitad del empleo en condiciones de formalidad; es decir, nadie elegiría trabajar por la mitad de la plata”, remarcó, advirtiendo que la falta de cobertura médica o licencias traslada todo el riesgo a las familias.

La mediana de $1.400.000 y la ruptura del pacto del trabajo registrado

Al analizar los niveles de ingreso en el sector registrado, el economista precisó que la mediana salarial de bolsillo de un trabajador en blanco se ubica en $1.400.000. “La mediana es la variable más interesante porque te divide una población en dos: la mitad de los empleados asalariados formales en nuestro país está cobrando 1.400.000 pesos por mes o menos de bolsillo”.

Con este dato, señaló la ruptura de la histórica garantía argentina de que conseguir un empleo en blanco aseguraba salir de la pobreza. “En la generación de mis padres hace 30 o 40 años, con un salario por grupo familiar bastaba para vivir. Hoy eso es impensable: sostener una familia con un ingreso de 1.400.000 pesos implica vivir en condiciones de privaciones de derechos muy importantes”, sostuvo, recordando que el PBI per cápita del país en los últimos 50 años solo creció por encima de Haití, Nicaragua y Venezuela.

“15 años sin crear empleo formal”

En relación con el impacto de las reformas de la Ley Bases, Campos confirmó que en estos dos años no se generó empleo registrado, registrándose en su lugar más de 400.000 nuevos cuentapropistas informales.

Asimismo, recordó que la Argentina no genera empleos asalariados formales de manera sostenida desde el año 2012 y advirtió sobre el perfil económico actual: “Es un crecimiento económico que está traccionado por sectores que no demandan mucha fuerza de trabajo: minería, petróleo, energía y agroindustria a gran escala. Puede haber crecimiento económico pero no se va a crear empleo de calidad”.

La defensa del empleo público frente al resentimiento de la crisis

Por último, el investigador cuestionó los discursos que estigmatizan a los trabajadores estatales. “Hay que defender el empleo público: el empleo público también es genuino. Si abrimos un hospital, una escuela o si fomentamos la producción de reactores en una central nuclear, eso es empleo público y redunda en mejores condiciones de vida para la población”.

En esa línea, atribuyó la eficacia de la prédica antiestatal a la frustración acumulada en la sociedad: “Ese discurso permea ahora en trabajadores y trabajadoras que ven que hace muchos años no consiguen un empleo formal en el sector privado y miran a esos trabajadores del sector público que tienen derechos, licencias o vacaciones”, concluyó.

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