La CGT se moviliza este jueves en defensa de la industria nacional y pondrá el foco en el impacto del modelo económico del Gobierno sobre el entramado productivo, con especial énfasis en la situación de las PyMEs y el empleo. En el documento que será leído durante la jornada, la central sindical advierte que el país atraviesa un escenario de recesión, caída del consumo, falta de financiamiento y desplome de la inversión.
El diagnóstico de la CGT es abiertamente crítico con la orientación económica de la administración de Javier Milei. El documento sostiene que se trata de un modelo “monitoreado por el Fondo Monetario Internacional” y cuestiona que responda a intereses que, según plantea la central, no coinciden con los de la mayoría de los argentinos.
La central sindical pondrá especial atención en el deterioro de las pequeñas y medianas empresas, a las que identifica como el principal sostén del empleo. Para la CGT, el achicamiento de la industria no se traduce solamente en empresas que atraviesan dificultades o cierran, sino también en problemas sobre la cadena de pagos y en un debilitamiento de los entramados productivos regionales.
En ese marco, el documento plantea una defensa explícita de la producción nacional y rechaza que la alternativa sea una economía completamente cerrada. La propuesta sindical apunta a una “apertura comercial inteligente”, que tenga en cuenta los recursos y las posibilidades del país.
La CGT también cuestiona el impacto de la política económica sobre el consumo y los ingresos. El documento plantea que existe una diferencia cada vez mayor entre los sectores que concentran la renta y la economía cotidiana de trabajadores ocupados, subocupados, precarizados y desocupados.
Para la entidad sindical, el panorama deriva en una “caída del consumo interno y signos claros de recesión; alta presión impositiva, desplome de la inversión, falta de financiamiento y costos desmedidos de los servicios públicos”.
“La plata no alcanza”, resumen al describir la microeconomía, atravesada por la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de las condiciones laborales.
El diagnóstico incluye además críticas a la presión impositiva, los costos de los servicios públicos, la falta de financiamiento y la caída de la inversión. A eso suma el deterioro de áreas como salud, educación, ciencia, obra pública, infraestructura vial y transporte.