sábado 26 de septiembre de 2026 - Edición Nº803

PROVINCIAL | 26 sep 2026

“Tratar la ciencia como gasto es un error estratégico”: la historia de Omar Azzaroni y el valor de la universidad pública

15:09 |Omar Azzaroni pasó por el ciclo de entrevistas de Infocielo Play: de su infancia en Bernal al CONICET, el científico defiende el valor del conocimiento público para resolver problemas reales.


En el marco de una nueva entrega del ciclo de Entrevistas de Infocielo Play, conducido por Albino Aguirre, las cámaras del canal digital se abrieron para reflexionar sobre el rol de la investigación científica, el financiamiento universitario y el impacto real que la ciencia devuelve a la sociedad. En un contexto atravesado por debates públicos sobre los recursos destinados a la educación superior y el desarrollo científico, Omar Azzaroni, investigador del CONICET, profesor de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), director en el Instituto de Investigaciones Físicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA) y reciente galardonado con el prestigioso Premio Bunge y Born a la trayectoria en química. Durante el encuentro, el científico desgranó su historia de vida, defendió la inversión estatal y explicó cómo un desarrollo nacido en los laboratorios platenses busca revolucionar la salud pública.

De la pinturería en Bernal a las aulas de la UNLP

Lejos de los estereotipos que distancian al investigador de la vida cotidiana, Azzaroni se definió como un hijo de la clase media trabajadora del conurbano bonaerense. Nació en Bernal, en el seno de una familia de sello inmigrante marcada por el esfuerzo diario, un padre italiano operario de mantenimiento, herrero, tornero y fotógrafo de eventos los fines de semana, y una madre ama de casa. Fue su madre quien, al percibir a sus diez años una inusual fascinación por la química, buscó encauzar la vocación anotándolo en la Escuela Industrial N° 24 “Estados Unidos del Brasil”. Durante sus últimos años de secundaria técnica, combinó los estudios nocturnos con un empleo en una pinturería de Don Bosco, una experiencia que dejó una huella indeleble en su visión profesional. “Ahí vi el poder transformador que tenía la química, vos ibas al depósito, agarrabas la materia prima, ejecutabas algunas operaciones y como resultado tenías algo completamente diferente”, recordó el investigador. Fue el dueño de ese comercio, don Bruno Lentini, quien al notar sus virtudes lo impulsó a no limitarse como técnico y buscar un título universitario.

La transición hacia la educación superior no estuvo exenta de sacrificios familiares ni de vaivenes económicos. Como primera generación universitaria de su familia, Azzaroni abordó el trayecto viajando a diario desde Bernal a La Plata en el tren Roca de las 6:01 de la mañana. “Siempre supe que por el origen que yo tenía mis oportunidades eran pocas y tenía que saber aprovecharlas muy bien”, confesó. Cuando en la década de 1990 su padre perdió el empleo, la continuidad de sus estudios se vio amenazada hasta que concursó y obtuvo una beca de entrenamiento para estudiantes avanzados de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la Provincia de Buenos Aires.

Aquel respaldo estatal, sumado a un cargo de ayudante, le permitió graduarse de licenciado en Química en una jornada cargada de reserva personal. El día del examen final no se lo contó a nadie; aprobó la última materia, regresó a su casa en tren y sorprendió a sus padres con la libreta universitaria.

La verdadera potencia de la ciencia y el freno a los eslogans

Tras completar su doctorado con Roberto Salvarezza en el INIFTA, Azzaroni realizó su posdoctorado en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, donde presenció el florecimiento de las empresas de base tecnológica o startups. Esa experiencia internacional redefinió su perspectiva sobre el destino del conocimiento científico. “La verdadera potencia de la ciencia es cuando vos el conocimiento lo hacés permear o le encontrás la vuelta para que pueda llegar a alguna aplicación tangible o a resolver algún problema que le interese a tu sociedad”, afirmó el químico en el estudio de Infocielo Play.

Al abordar el debate presupuestario y la estigmatización del sector, Azzaroni fue contundente al cuestionar a quienes catalogan los fondos destinados a la investigación como una carga financiera para el Estado. “Tratar a la ciencia como gasto me parece un error estratégico sumamente estratégico”, sentenció. En esa línea, hizo un llamado a superar la discusión política basada en frases hechas: “Nuestra sociedad hace muchos años que se basa en eslogans y, parafraseando a un sindicalista, yo creo que hay que parar de mandar eslogans por dos años y analizar un poco”. Apoyado en su labor como evaluador de proyectos científicos para países como Singapur, Israel, Alemania, Suiza y Estados Unidos, remarcó que las naciones más desarrolladas invierten cuantiosos fondos públicos y federales en ciencia básica y transferencia tecnológica. “La mayoría de la gente con la cual yo me cruzo es primeramente consciente que invertir en ciencia y tecnología es realmente una inversión y no un gasto”, agregó.

Integración público-privada: un dispositivo con sello platense

La concreción práctica de esa filosofía de trabajo se materializó en un dispositivo portátil desarrollado por Azzaroni junto a los investigadores Esteban Pichinini y Valdemar Marmol, pensado para el monitoreo de pacientes con enfermedad renal crónica. Inspirados en la facilidad de uso del glucómetro y dialogando directamente con nefrólogos para atender sus necesidades reales, el equipo diseñó un equipo capaz de medir múltiples biomarcadores en sangre con el soporte de ingeniería electrónica y algoritmos de machine learning. El proyecto dio origen a la empresa de base tecnológica Chisens Biotech y derivó en una patente de coautoría compartida entre la startup, la Universidad Nacional de La Plata y el CONICET.

Para el científico, esta iniciativa ejemplifica la necesidad de superar las falsas antinomias ideológicas que paralizan el desarrollo nacional. “Vivimos en un momento de antinomias entre lo público y lo privado, entre lo urgente y lo estratégico, y yo creo que es importante que nosotros como sociedad pensemos que en vez de excluir hay que pensar en integrar”, enfatizó. Azzaroni recordó además que el financiamiento estatal sostiene los sueldos de los investigadores mediante los impuestos de la ciudadanía, lo que impone una responsabilidad ética de retornar soluciones concretas a la comunidad. Probado con éxito en pacientes en colaboración con el equipo de nefrología del Hospital San Martín de La Plata y en proceso de aplicación a fondos del Consejo Federal de Inversiones (CFI), el desarrollo busca superar las etapas regulatorias para llegar a las farmacias. “Queremos que la gente sepa que la ciencia está para resolverle las cuestiones en temas tan caros a cada uno de nosotros como es la salud”, concluyó

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