Alberto Esnaola ratificó su intención de ser precandidato a intendente de Necochea dentro del radicalismo, aunque dejó una condición política central. Competirá solamente si el mecanismo electoral contempla elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). No está dispuesto, en cambio, a someter su candidatura a una interna partidaria cerrada, limitada a los afiliados.
El dirigente radical lo expresó este lunes 31 de agosto en Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, al analizar el escenario político local de cara a 2027. Según explicó, desde hace más de tres años viene trabajando junto a un sector del radicalismo en el Comité de Quequén y conversando con dirigentes y vecinos que se fueron incorporando a ese espacio, incluso sin pertenencia partidaria.
“Nosotros tenemos plantada una precandidatura”, afirmó, aunque aclaró que su concreción dependerá de las reglas con las que finalmente se dispute la elección.
Para Esnaola, la posibilidad de una interna abierta resulta fundamental porque el radicalismo, por sí solo, ya no tiene capacidad para convocar a todo el electorado que podría conformar una alternativa al peronismo y al oficialismo municipal. “Hay que conformar un espacio amplio. Ese espacio no alcanza con un solo partido”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó la histórica tendencia de distintos sectores a unirse exclusivamente para impedir el crecimiento de otro dirigente. “No se puede seguir juntándose contra el crecimiento de alguien, nada más”, afirmó, al considerar que esa lógica terminó debilitando la representación política del radicalismo.
Alberto Esnaola recurrió a la historia reciente de Necochea para explicar su planteo. Recordó especialmente el proceso que desembocó en la elección de Daniel Molina como intendente en 2003, cuando distintos sectores opositores lograron finalmente confluir detrás de una candidatura que terminó con 74 años de ausencia de un radical conduciendo la comuna de Necochea.
Según su interpretación, aquella experiencia demostró que la construcción de una alternativa electoral requiere resignar intereses individuales. “Señores, no somos ninguno de nosotros. ¿Por qué? Porque ninguno de nosotros nos da. Buscamos y hacemos un proceso”, resumió.
El dirigente consideró que actualmente existe una situación inédita de incertidumbre política en Necochea, marcada por la ausencia de liderazgos capaces de concentrar expectativas electorales. En ese escenario ubicó tanto al oficialismo de Nueva Necochea como a La Libertad Avanza y al peronismo, aunque señaló diferencias entre ellos.
Respecto del espacio libertario, sostuvo que todavía no observa un liderazgo local suficientemente consolidado y advirtió que deberá transformar el respaldo obtenido en elecciones intermedias en una propuesta concreta para gobernar la ciudad. “Una candidatura con nombre y apellido y contenido”, reclamó.
Pero su principal preocupación está puesta en la fragmentación de los sectores que podrían construir una alternativa. Por eso insistió en tres pasos, o sea conocer primero las reglas electorales, establecer puntos de acuerdo y finalmente comprometerse con “un programa común mínimo”.
“Beto” Esnaola sostuvo que ese acuerdo debería trascender a los partidos e incorporar también a sectores de la sociedad civil. Entre las prioridades mencionó un verdadero “shock de infraestructura” para Necochea y una agenda capaz de incorporar las nuevas demandas sociales.
“Para ganar una elección se puede ganar una elección. El problema es gobernar y Necochea es una ciudad compleja”, advirtió.
Por eso ratificó que seguirá trabajando para construir una alternativa, pero sin abandonar su pertenencia partidaria. “Mientras participemos dentro del radicalismo vamos a ser orgánicos”, afirmó.
Su definición final resumió su posición de cara a 2027. “Queremos una ciudad que tenga la dirigencia política con un compromiso con el desarrollo mucho más allá de lo que podamos decir en una radio”, expresó.
Para Esnaola, el desafío será repetir aquella lógica de 2003, o sea reunir a los sectores más parecidos, aceptar que ninguno tiene por sí solo la fuerza suficiente y construir una propuesta capaz de disputar el gobierno municipal. Todo, claro, si finalmente hay una cancha electoral abierta donde puedan competir.