La interna del peronismo volvió a quedar expuesta este martes con una foto política que tuvo una ausencia significativa: más de 20 partidos y espacios firmaron un documento de respaldo a Cristina Kirchner, pero el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que conduce Axel Kicillof, no apareció entre las adhesiones.
La declaración, titulada “La democracia no admite la eliminación del adversario”, fue difundida al cumplirse cuatro años del intento de magnicidio contra la expresidenta y reunió a dirigentes de distintas vertientes del peronismo, además de referentes radicales y progresistas. La convocatoria fue tan amplia que consiguió reunir desde dirigentes del peronismo más cercano a Cristina hasta referentes históricos del radicalismo, como Ricardo Alfonsín, junto a Leopoldo Moreau y Federico Storani.
En un momento en el que la discusión por el liderazgo y las candidaturas de 2027 comienza a ganar cada vez más espacio, la composición de esa lista de firmas terminó funcionando también como una señal hacia adentro del peronismo. La firma no incluye solamente a los sectores que acompañan a Cristina, sino también a dirigentes que mantienen sus propias diferencias internas, pero que encontraron un punto de coincidencia para respaldar a la expresidenta.
Entre los firmantes aparecen José Mayans por el Partido Justicialista, Sergio Massa por el Frente Renovador, Juan Grabois por Patria Grande, Guillermo Moreno por Principios y Valores y Miguel Ángel Pichetto por Encuentro Republicano Federal. También acompañaron Martín Sabbatella, Emilio Pérsico, Carlos Heller, Claudio Lozano, Gustavo López y Juan Carlos Alderete, entre otros.
La ausencia del MDF no pasó inadvertida en el entorno del gobernador. Según pudo reconstruir INFOCIELO en los pasillos de Gobernación, la explicación que circuló fue que el documento reunió firmas de partidos políticos nacionales y que el espacio que conduce Kicillof no tiene esa condición para adherir institucionalmente.
La explicación formal, sin embargo, convive con algunos datos que agregan tensión a la escena. El Frente Grande, encabezado por Mario Secco, figura entre los firmantes y forma parte del armado político que acompaña al gobernador. A su vez, Kicillof integra el Partido Justicialista, una de las fuerzas que sí suscribió la declaración.
En ese punto aparece la primera discusión política sobre la ausencia. Mientras desde Gobernación buscan encuadrarla en una cuestión vinculada al carácter de las organizaciones que firmaron el documento, la escena deja igualmente un dato difícil de ignorar: el espacio político de Kicillof no quedó incorporado a una declaración que reunió a buena parte del universo peronista y opositor alrededor de Cristina.
El texto cuestiona el uso de mecanismos judiciales, políticos y comunicacionales para “perseguir, disciplinar o excluir dirigentes de la competencia democrática” y reivindica la necesidad de preservar al adversario político dentro del sistema democrático.
Pero el contenido formal del documento termina compartiendo protagonismo con la propia lista de adhesiones. En el contexto actual del peronismo, cada firma y cada ausencia empiezan a tener una lectura política inevitable.
Cristina viene desplegando una estrategia de posicionamiento desde su prisión domiciliaria y en las últimas semanas distintos sectores comenzaron a instalar nuevamente la posibilidad de que pueda competir en 2027, pese a la inhabilitación que pesa sobre ella. En paralelo, Kicillof consolida su propio armado a través del Movimiento Derecho al Futuro y aparece como uno de los dirigentes con aspiraciones de ocupar un lugar central en la reorganización del peronismo.
Por eso, que una declaración de respaldo a Cristina consiga reunir a dirigentes de espacios tan diferentes, hasta el punto de sumar a referentes históricos del radicalismo, mientras el espacio político del gobernador queda afuera, puede leerse como algo más que una cuestión administrativa.
La escena muestra también hasta dónde llegó la construcción política alrededor de Cristina. El documento reúne al PJ, al Frente Renovador, a La Patria de los Comunes, Nuevo Encuentro, Patria Grande, sectores del radicalismo y distintas expresiones de la izquierda y el progresismo. Una heterogénea lista de espacios que, al menos en esta ocasión, encontró un punto común en la defensa de la ex presidenta. Y justamente allí aparece la diferencia con el MDF.
Mientras el gobernador busca consolidar una estructura propia y evitar quedar subordinado a La Cámpora, el sector que responde a Máximo Kirchner mantiene su propia construcción alrededor de Cristina y comienza a instalar señales cada vez más explícitas sobre su centralidad de cara a 2027.
La declaración tampoco menciona candidaturas. Pero aparece en un contexto en el que el kirchnerismo volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de que Cristina pueda competir electoralmente en 2027.
En las últimas semanas, distintos sectores vinculados a la expresidenta comenzaron a agitar esa posibilidad, mientras desde La Cámpora también multiplicaron las señales sobre su eventual regreso a una boleta electoral. La propia Cristina, en su carta de este martes, volvió a hablar de la proscripción como el principal objetivo de la condena y aseguró que luchará “hasta el último día” por el reconocimiento de su inocencia.
En ese tablero, la construcción de una foto política amplia alrededor de su figura adquiere un valor adicional. No se trata solamente de una declaración por el aniversario del atentado: también funciona como una demostración del volumen político que todavía conserva Cristina y de la capacidad de distintos espacios para alinearse detrás de ella. Kicillof, en cambio, quedó afuera de esa imagen.
Eso no significa que una candidatura de Cristina esté definida. Tampoco que el gobernador haya roto sus vínculos con el resto del peronismo. De hecho, el propio armado de Kicillof mantiene conversaciones con distintos sectores y busca ampliar su estructura de cara al futuro.
Pero la sucesión de movimientos empieza a marcar una diferencia cada vez más clara entre ambos sectores. Mientras el gobernador construye su propio espacio y busca posicionarse como una alternativa para la conducción futura del peronismo, el kirchnerismo parece decidido a preservar la centralidad de Cristina y a demostrar que todavía puede ordenar detrás de su figura a un abanico político mucho más amplio que La Cámpora.
El documento de este martes no define candidaturas ni clausura negociaciones. Pero vuelve a mostrar una realidad que el peronismo todavía intenta administrar: pueden coincidir en la oposición a Javier Milei, pero la discusión sobre quién conducirá y quién representará al espacio en 2027 sigue completamente abierta.