La decisión llega en un momento de fuerte caída del mercado hipotecario. Durante 2026 se otorgaron un 39% menos de créditos que en el mismo período de 2025 y, si la tendencia continúa, el año podría finalizar con entre 30.000 y 35.000 operaciones.
El impacto de la medida fue analizado por Joaquín Tomé, magíster en Economía Urbana, quien consideró que el anuncio puede generar un efecto mayor sobre el mercado inmobiliario que la cantidad de créditos que finalmente se otorguen.
Según explicó, una operación de crédito hipotecario puede poner en movimiento varias compraventas. Una familia compra una vivienda y el vendedor, al recibir el dinero, puede utilizarlo para adquirir otra propiedad, generando una cadena de operaciones.
Tomé señaló que, en promedio, cada crédito hipotecario puede habilitar hasta cuatro operaciones posteriores. De esta manera, una recuperación del financiamiento podría tener un efecto multiplicador sobre el mercado inmobiliario.
Sin embargo, el especialista advirtió que la medida tendría un impacto más limitado sobre la construcción, ya que la mayoría de los créditos se destinan a viviendas usadas. Actualmente, los bancos todavía no desarrollaron una oferta significativa para viviendas nuevas o proyectos en pozo.
Otro de los principales obstáculos es el acceso al crédito. La posibilidad de afrontar una cuota y reunir el anticipo deja afuera a una gran parte de las familias. Tomé estimó que solamente alrededor del 15% de la población argentina con trabajo en blanco cuenta con ingresos suficientes para acceder a este tipo de financiamiento.
Además, el especialista sostuvo que para que el crédito hipotecario pueda crecer de manera sostenida será necesario desarrollar un mercado secundario de hipotecas. La securitización permitiría convertir esos préstamos en activos negociables y generar nuevas fuentes de financiamiento para que los bancos puedan continuar otorgando créditos.
De esta manera, la medida anunciada por el Gobierno podría ayudar a recuperar parte del volumen perdido durante 2026 y generar un mayor movimiento en el mercado inmobiliario. Sin embargo, su alcance dependerá de la cantidad de familias que puedan cumplir con los requisitos y de cómo evolucionen las líneas de crédito ofrecidas por los bancos.