Antes de entrar de lleno en la campaña electoral con la que buscará la reelección de Javier Milei, el Gobierno nacional volvió a quedar envuelto en una serie de episodios que reavivaron los cuestionamientos sobre uno de los pilares del discurso presidencial: la pelea contra “la casta”.
Mientras la Casa Rosada intenta dejar atrás el escándalo por el presunto enriquecimiento ilícito del ahora exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, el contexto mundialista estuvo lejos de traerle un respiro. Más bien ocurrió todo lo contrario.
Este fin de semana, en medio de la euforia por el triunfo de la Selección argentina ante Suiza y la clasificación a las semifinales del Mundial, la difusión de imágenes de Martín Insaurralde celebrando junto a un ex candidato de La Libertad Avanza en la casa de un empresario y la polémica por el viaje al campeonato del viceministro de Justicia volvieron a poner al Gobierno a la defensiva y lo obligaron a salir a dar explicaciones.
La reaparición pública del ex jefe de Gabinete bonaerense Martín Insaurralde, protagonista del escándalo del “Yategate”, sorprendió por el contexto en el que ocurrió.
Un video lo mostró festejando el triunfo de la Selección argentina en un departamento de Puerto Madero, fumando un habano y compartiendo la reunión con un numeroso grupo de invitados en la casa del empresario inmobiliario Rodrigo Fernández Prieto.
Entre los asistentes se encontraba Juan Nápoli, presidente del Banco de Valores y excandidato a senador bonaerense de La Libertad Avanza por la provincia de Buenos Aires en las elecciones de 2023.
Su presencia fue el dato político que más incomodó al oficialismo. Nápoli fue uno de los primeros dirigentes en respaldar la candidatura presidencial de Javier Milei y tuvo un rol central en el armado libertario durante la campaña de 2023. Su justificación se centró en la vulneración del derecho a la intimidad por sobre las explicaciones sobre el por qué compartió una mesa con una de las figuras del peronismo más cuestionadas.
— Juan Nápoli (@NapoliJuan) July 13, 2026
Las imágenes, difundidas inicialmente en redes sociales y luego replicadas por distintos medios, despertaron críticas por la cercanía entre un referente que integró las listas libertarias y uno de los dirigentes que mejor simboliza los escándalos de corrupción del peronismo bonaerense.
Casi en paralelo, otro episodio volvió a poner al Gobierno en el centro de la polémica.
El viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, quedó bajo la lupa tras conocerse que viajó a Estados Unidos para presenciar partidos de la Selección argentina en el Mundial.
La difusión de fotografías desde las tribunas generó cuestionamientos sobre la oportunidad del viaje y obligó al Ejecutivo a aclarar que el funcionario utilizó días de licencia, costeó el viaje con fondos propios y no percibió viáticos del Estado.
Las explicaciones, sin embargo, no alcanzaron para frenar las críticas de la oposición y de usuarios en redes sociales, que contrastaron la situación con el discurso de austeridad y contra los privilegios que el oficialismo sostiene desde el inicio de la gestión.
Si bien se trata de episodios sin relación entre sí, ambos coincidieron en un punto especialmente sensible para la Casa Rosada: el relato construido por Javier Milei en torno a la necesidad de terminar con los privilegios de “la casta” que le permitió llegar al poder.
Por un lado, la difusión de imágenes que muestran a un ex candidato libertario compartiendo un festejo con Martín Insaurralde volvió a abrir interrogantes sobre los vínculos entre dirigentes, empresarios y referentes políticos de distintos espacios. Por otro, el viaje de un alto funcionario al Mundial reavivó el debate sobre los privilegios de quienes ocupan cargos públicos.
La polémica también dejó expuesto un fuerte contraste con la decisión que había tomado semanas atrás el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Antes del inicio del Mundial, el mandatario les pidió a todos los integrantes de su gabinete que no viajaran al torneo y que alentaran a la Selección “desde la provincia”, al sostener que el contexto económico exigía dar una señal de austeridad. La medida fue ratificada públicamente por el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, quien incluso advirtió que quienes decidieran viajar deberían hacerlo durante sus vacaciones.
Mientras la Casa Rosada intenta mantener el foco en la agenda económica y en la campaña para las elecciones legislativas, las imágenes de Puerto Madero y la polémica por el viaje al Mundial volvieron a poner bajo la lupa uno de los principales activos políticos de Javier Milei: la credibilidad de su promesa de romper con las prácticas de la vieja política.