“La política huele a naftalina”: Las definiciones de Daniel Hadad sobre la actualidad argentina
09:25 |Daniel Hadad, fundador de INFOBAE, planteó un escenario crítico para la Argentina a partir de las evidentes limitaciones de su clase política. Sus definiciones.
En una extensa entrevista concedida a Forbes Argentina desde Miami, el empresario de medios Daniel Hadad trazó un crudo diagnóstico sobre el presente y el futuro del país. Con una mirada que combina el pragmatismo tecnológico con la preocupación por el deterioro del capital intelectual, el dueño de INFOBAE analizó el fenómeno de Javier Milei, el atraso de la dirigencia y los desafíos de una Argentina que, según él, debe elegir entre la modernización o la irrelevancia.
Las 12 definiciones de Daniel Hadad sobre la política y la sociedad argentina
El fin de una era política: Al analizar el recambio de liderazgos, fue tajante: “La sociedad argentina te dice ‘basta de ciertos personajes que siguen hablando y son críticos y tal vez gobiernan alguna provincia pero eso ya no vuelve'”.
El fenómeno Milei: Para Hadad, el actual presidente logró interpretar un sentimiento colectivo. “Milei representó una esperanza muy fuerte en el 2023, canalizó el hartazgo de gran parte de la sociedad”. Respecto del Presidente agregó: “Hay días que parece un adolescente enojado caprichoso que ante la menor crítica a la persona con la que estaba hasta hace poquito la trata de enemigo”.
La fragilidad de las reformas sin acuerdo: Advirtió sobre la sostenibilidad de los cambios: “La Argentina para cambiar necesita ciertos consensos porque las reformas que hay que hacer son absolutamente necesarias, pero para mantenerlas en el largo plazo el mundo dice: ‘tengo miedo que vengan los otros'”.
El atraso ideológico transversal: Hadad ve una falta de modernidad en todo el arco político: “Siento que gran parte de La Libertad Avanza atrasa tanto como otros peronismos que no entendieron”.
La pobreza de la agenda pública: Lamentó el nivel de discusión mediática y política: “A mí me sorprende que la agenda argentina es muy pobre… nos pasamos tres meses hablando todos los días de la cascada”, en referencia a temas superficiales.
La política “naftalina”: Fue lapidario al describir a la dirigencia tradicional: “Yo estoy notando un cambio cultural que excede, supera a los políticos que los veo atrasados. La política argentina huele a naftalina”.
El riesgo del desempleo tecnológico: Alertó sobre la falta de preparación ante la Cuarta Revolución Industrial: “La inteligencia artificial va a dejar sin empleo a mucha gente si no la reconvertimos rápidamente”.
La crisis de formación docente: Mostró su “obsesión” por la educación con un dato alarmante: “Tenemos que soñar con un país donde no el 30% de los que quieren ser maestros no comprenden lo que leen”.
Límites al ajuste fiscal: Aunque apoya el orden económico, marcó una diferencia ética y política: “Ni vos ni cualquiera que nos esté viendo va a dar la vida por el superávit fiscal; un país es un montón de sueños reales”.
El potencial energético: Auguró un futuro próspero si se aprovechan los recursos: “Argentina dentro de 10 años y tal vez mucho antes va a ser uno de los grandes exportadores de energía”.
El dilema social del Conurbano: Planteó la necesidad de una política de integración urgente: “¿Qué hacemos con el Gran Buenos Aires? Porque vos no podés hacer un país donde te sobran 10 millones de tipos que se arreglen”.
Recambio generacional obligatorio: Finalmente, propuso un retiro para la vieja guardia: “Todo lo que huele a casta deberíamos de golpe jubilarlos con una buena jubilación… la presidencia de la República requiere la juventud y fortaleza de los under 50”.