La situación judicial de Jésica Cirio sumó un nuevo capítulo. En las últimas horas, la Justicia la intimó formalmente a entregar su teléfono celular en el marco de la causa que investiga a su ex esposo, Martín Insaurralde, por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.
La medida apunta a analizar conversaciones, movimientos, archivos y posibles intercambios que puedan aportar información sobre el patrimonio y las operaciones económicas que están bajo investigación.
El requerimiento judicial llega en medio de una creciente exposición pública de Cirio, luego de la difusión reciente de videos privados donde se la observa manipulando grandes cantidades de dólares, imágenes que también comenzaron a ser evaluadas dentro del expediente.
La investigación sobre Insaurralde tomó fuerza desde el escándalo por su viaje de lujo a Marbella junto a Sofía Clerici, un caso que abrió múltiples líneas sobre bienes, cuentas y movimientos financieros que no habrían podido justificarse.
En ese contexto, la figura de Cirio nunca terminó de quedar al margen. Su vínculo matrimonial con el exfuncionario y la evolución de su patrimonio quedaron bajo análisis desde el inicio de la causa.
Ahora, con la posible apertura de su celular, la Justicia busca reconstruir parte del entramado de relaciones y operaciones que podrían ayudar a esclarecer el origen de fondos y la existencia de eventuales maniobras de ocultamiento.
Por el momento, Cirio había manifestado públicamente estar “a disposición de la Justicia”, aunque esta nueva medida eleva la presión sobre su situación procesal y vuelve a colocarla en el centro de una de las investigaciones políticas y judiciales más resonantes de los últimos años.