La crisis de una de las empresas más emblemáticas de la industria alimenticia argentina entró en una nueva etapa. Tras la declaración de quiebra, la Justicia de Santa Fe avanzó con el proceso de venta de los activos de SanCor y ya son seis los grupos empresarios que manifestaron interés en adquirir la histórica cooperativa láctea.
De acuerdo con la información que trascendió, el paquete incluye las seis plantas industriales que aún conserva la firma, además de sus marcas y otros activos estratégicos. La base establecida para la operación ronda los 52,1 millones de dólares, una cifra que busca atraer inversores y, al mismo tiempo, maximizar el recupero para los acreedores.
Entre los posibles compradores aparecen compañías vinculadas al sector lácteo, tanto de capitales nacionales como extranjeros, además de grupos empresarios interesados en desarrollar una propuesta integral para relanzar la marca. Según las primeras versiones, la intención de la Justicia es priorizar una oferta que garantice la continuidad operativa y preserve la mayor cantidad posible de puestos de trabajo.
La quiebra de SanCor fue decretada luego del fracaso del concurso preventivo de acreedores y de una larga crisis financiera que se profundizó en los últimos años. La empresa acumuló una deuda cercana a los 120 millones de dólares, además de importantes pasivos salariales, impositivos y previsionales que terminaron por hacer inviable su continuidad bajo el esquema actual.
Pese a la delicada situación económica, la Justicia autorizó que la compañía continúe operando mientras se desarrolla el proceso de liquidación y venta. El objetivo es evitar el cierre definitivo de las plantas y reducir el impacto sobre los más de 900 trabajadores que todavía dependen de la cooperativa.
Fundada hace más de ocho décadas, SanCor llegó a ser una de las principales referentes del mercado lácteo argentino y una de las marcas más reconocidas del país. Sin embargo, la caída en la producción, el endeudamiento y la pérdida de competitividad provocaron un deterioro sostenido que desembocó en el actual escenario.
Ahora, todas las miradas están puestas en el proceso licitatorio. La expectativa es que la llegada de un nuevo grupo inversor permita conservar una marca emblemática de la industria nacional y abra una posibilidad de continuidad para una empresa que supo ser símbolo del desarrollo cooperativo argentino.