domingo 14 de junio de 2026 - Edición Nº699

NACIONAL | 14 jun 2026

La furiosa advertencia de Carrió que sacude el tablero: “No voy a ser más cañón de proa de los corruptos de este partido”

12:04 |Tras el "Caso Adorni", Carrió dinamitó un posible armado del PRO y la UCR con duras textuales: "A Ritondo no le hablo porque es corrupto" y "con Macri me equivoqué mal". Sepultó así el regreso de JxC.


En medio de la profunda zozobra política que atraviesa el gobierno nacional por el “Caso Adorni” —donde el PRO endureció su postura frente a Javier Milei exigiéndole que “defienda el cambio y no a Adorni”—, una nueva y demoledora onda de choque terminó de fragmentar el escenario de la oposición. Elisa “Lilita” Carrió rompió el silencio de manera fulminante. Desde la mítica mesa de Mirtha Legrand, la líder de la Coalición Cívica disparó un arsenal de declaraciones textuales que sepultan definitivamente cualquier intento del macrismo y la UCR de relanzar la antigua alianza de Juntos por el Cambio.

Con la vehemencia institucional que la caracteriza, Carrió no solo invalidó éticamente a la cúpula del PRO, sino que arremetió de forma directa contra el diputado Cristian Ritondo, a quien vinculó con causas de presunto enriquecimiento ilícito, y denunció un complejo entramado de poder ligado a las estructuras del juego porteño.

“Una hipocresía” y la ruptura con el PRO

Carrió comenzó su descargo desnudando lo que considera una profunda doble vara en la dirigencia tradicional que hoy busca mostrarse implacable ante las inconsistencias patrimoniales del Jefe de Gabinete libertario. Con dureza, la exdiputada apuntó a la figura de Cristian Ritondo,

“Corruptos hay en todos los partidos. Mire, Ritondo, yo lo denuncié por enriquecimiento ilícito, no puede explicar 180 propiedades. O sea que es una hipocresía decir que él va a pedirle la destitución a Adorni”.

Lejos de detenerse en la superficie, la líder de la Coalición Cívica expuso los supuestos vínculos políticos y judiciales que, según su visión, inhabilitan al legislador para erigirse como un fiscal de la transparencia, “porque es socio de Rocchetti, que es a su vez el abogado de ‘Chiqui’ Tapia y de los otros, que a su vez es abogado de narcotraficantes, que a su vez era el vice de Seguridad de Ritondo con el gobierno de María Eugenia Vidal”.

Cuando en la mesa se le consultó si su distancia con el legislador se debía a diferencias de índole personal, Carrió fue categórica al marcar los motivos de su aislamiento, “Ritondo dice que yo no le hablo porque él es morocho. No, no, señores. Yo no le hablo porque es corrupto”.

El “error” Macri y el avance del juego en el poder

La arremetida de Carrió no se limitó a las segundas líneas, sino que escaló directo hacia el expresidente Mauricio Macri y a los gobernadores y referentes radicales que hoy evalúan un armado común para las legislativas del próximo año. Para “Lilita”, el pasado reciente de la gestión de Cambiemos (2015-2019) anula la autoridad moral del espacio,

“Mauricio Macri no puede decir que se predica con el ejemplo. ¡No lo puede decir! Rogelio Frigerio no puede decir que es un ejemplo. Horacio [Rodríguez Larreta] tampoco. [Gerardo] Morales tampoco”.

Haciendo una introspección sobre su propio recorrido y los costos políticos que pagó al conformar el extinto frente republicano, Carrió lanzó una de sus confesiones más fuertes de la noche, “con Macri me equivoqué en algo, y me equivoqué mal. Yo dije: ‘Bueno, alguien tiene que perder para que la Nación gane’. Yo me fui del radicalismo por temas de corrupción, después tuve que volver a hacer alianzas para poder armar una oposición… Después me tuve que tragar el sapo”.

En esa línea de análisis, la fundadora de la Coalición Cívica apuntó contra las influencias que, según denuncia, manejan los hilos tras bambalinas de los partidos tradicionales y la estructura judicial del país, señalando directamente al expresidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, “Angelici, a través del juego, domina el radicalismo, domina el PRO, domina la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires y ahora domina la Justicia Federal. El juego va a dominar la Argentina. Entonces, las contribuciones en campaña han sido terribles”, sentenció Carrio.

Un retiro con heridas y un pedido de “mínima decencia”

Visiblemente afectada por el costo humano de sus años de confrontación pública, Carrió justificó su actual distancia de la primera línea electoral, lanzando un fuerte reproche tanto a la dirigencia como al electorado, “vos no sabés las consecuencias familiares de dolor y de heridas, y de lo que me he privado de ver nietos. ¿Para qué? ¿Para que la gente aplauda a los corruptos?”.

Hacia el final de la crónica de su descargo, y en un escenario donde el PRO presiona al Poder Ejecutivo balanceándose peligrosamente entre el rol de aliado parlamentario y el de opositor implacable, Carrió concluyó exigiendo un piso ético elemental para cualquier discusión futura, “¿vamos a un contrato de mínima decencia? Yo ya no estoy pidiendo nada. El contrato moral es un contrato de mínima decencia”.

Con estas declaraciones textuales, el ventilador de Elisa Carrió no solo dejó expuestas las costuras de la estrategia del PRO frente a la crisis del Jefe de Gabinete, sino que dinamitó cualquier puente de retorno para un frente opositor unificado. Mientras el macrismo le advierte a Milei que “defienda el cambio”, la Coalición Cívica les recuerda sus propias deudas con el pasado, dejando en claro que la grieta interna de la oposición tradicional ya es un abismo insalvable.

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