El Gobierno nacional recibió una nueva señal positiva en materia económica luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informara que la inflación de mayo fue del 2,1%, por debajo del 2,6% registrado en abril. Sin embargo, la mejora de los indicadores todavía parece no reflejarse en la percepción de la mayoría de los argentinos.
En supermercados, almacenes y comercios de cercanía, la sensación sigue siendo la misma: cada visita implica destinar una parte importante del presupuesto familiar y muchos productos básicos mantienen valores que obligan a reducir consumos o buscar alternativas más económicas.
Si bien el dato oficial confirma una desaceleración del ritmo de aumentos y lleva la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año al 14,7%, el impacto de los incrementos acumulados en los últimos años continúa condicionando el poder de compra de salarios, jubilaciones y prestaciones sociales.
Especialistas suelen remarcar que una inflación más baja no significa que los precios disminuyan, sino que aumentan a un ritmo menor. En otras palabras, los productos siguen subiendo, aunque con menor intensidad que meses atrás. Esa diferencia explica, en parte, por qué muchos consumidores afirman que la desaceleración todavía no se traduce en una mejora concreta de su economía cotidiana.
Además, algunos rubros sensibles para las familias continúan registrando ajustes periódicos. Servicios, comunicaciones, educación y determinados alimentos mantienen una dinámica que dificulta recuperar capacidad de ahorro, especialmente en sectores de ingresos fijos.
El dato de mayo alimenta las expectativas oficiales de consolidar una tendencia descendente en la inflación durante el segundo semestre del año. No obstante, el principal desafío sigue siendo que esa mejora estadística logre trasladarse a la calle y se refleje en una recuperación real del poder adquisitivo.
Por ahora, mientras los índices muestran una desaceleración, para buena parte de los consumidores la sensación es que llenar el changuito sigue costando casi lo mismo y que el alivio económico aún no llega al día a día.