Un relevamiento realizado en Mar del Plata encendió una alarma sobre las fuertes diferencias de precios que existen entre comercios, incluso tratándose de los mismos productos y marcas. El estudio, elaborado por el Observatorio Universitario de la Ciudad de la Universidad FASTA, concluyó que para armar la canasta básica más barata una familia debe recorrer siete negocios y hasta 30 kilómetros dentro de la ciudad.
El informe analizó más de mil precios relevados en supermercados y almacenes barriales, detectando una brecha cercana a los 19 mil pesos entre la canasta más económica y la más cara. Además, remarcó que los aumentos no llegan al mismo tiempo a todos los comercios y que cada negocio aplica distintas estrategias de actualización de precios.
Aunque el estudio se centró en Mar del Plata, la situación también comienza a sentirse en Necochea, donde muchos vecinos aseguran que ya no alcanza con hacer las compras en un solo lugar y que recorrer supermercados, mayoristas y autoservicios se transformó en parte de la rutina para intentar ahorrar algunos pesos.
La diferencia de valores entre un comercio y otro se hace evidente especialmente en productos básicos como lácteos, bebidas, artículos de limpieza, fiambres y almacén. Incluso dentro de una misma marca, los precios pueden variar considerablemente según el barrio, el tipo de comercio o las promociones disponibles.
Comerciantes locales reconocen que la reposición permanente y los cambios constantes en las listas generan que cada negocio actualice de manera diferente. A eso se suma la caída del consumo, que obliga a muchos negocios a sostener promociones o competir con ofertas para no perder clientes.
En paralelo, muchas familias necochenses comenzaron a modificar hábitos de compra: aprovechar descuentos bancarios, esperar promociones semanales, comprar segundas marcas o dividir las compras entre distintos comercios ya forma parte del día a día.
El fenómeno refleja una realidad cada vez más marcada: en un contexto económico complejo, encontrar precios accesibles demanda tiempo, comparación y hasta movilidad, algo que no todas las familias tienen disponible.
Mientras tanto, la búsqueda de la “compra más barata” se convirtió en una estrategia de supervivencia cotidiana tanto en grandes ciudades como Mar del Plata como también en distritos del interior bonaerense como Necochea.