La luna de miel del gobierno de Javier Milei con la opinión pública parece enfrentar su momento más crítico. Según el último informe del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, la valoración de la gestión libertaria volvió a contraerse durante el mes de mayo, consolidando una tendencia a la baja que ya enciende alarmas en Balcarce 50.
De acuerdo al estudio técnico —basado en una encuesta de Poliarquía Consultores—, el ICG de mayo se ubicó en 1,99 puntos, lo que representa una caída del 1,6% respecto del mes de abril. Si bien el porcentaje mensual parece menor, el dato político más duro reside en la persistencia del declive: en lo que va de 2026, el gobierno acumula cinco caídas consecutivas (enero -2,8%, febrero -0,6%, marzo -3,5%, abril -12,1% y mayo -1,6%).
Con este panorama, la contracción acumulada desde el cierre del año pasado alcanza un 19,2%, mientras que la caída en términos interanuales llega al 18,7%.
El indicador que mide la Universidad Di Tella se compone de cinco variables operativas. En la medición de mayo, tres de esos cinco componentes arrojaron variaciones negativas y uno de ellos tocó el fondo de la gestión.
El subíndice de “Capacidad para resolver problemas” descendió a 2,36 puntos (-5,6%), estableciendo el nuevo mínimo histórico desde que Javier Milei asumió la presidencia. En sintonía, la “Preocupación por el interés general” cayó a 1,57 puntos (-2,5%) y la percepción de “Honestidad” disminuyó a 2,46 puntos (-1,6%), registrando en ambos casos sus peores niveles en lo que va del año.
Como contrapartida defensiva para el oficialismo, la “Evaluación general del gobierno” anotó una leve mejora del 3,0% (1,69 puntos) y la “Eficiencia en la administración del gasto” subió un tímido 0,5% (1,88 puntos), amortiguando un desplome mayor del promedio. Con estos vaivenes, el promedio general de la gestión Milei cayó a 2,41 puntos, el registro histórico más bajo para el ciclo libertario.

El desglose demográfico del informe expone con claridad dónde se localizan los principales focos de desgaste y desilusión social hacia el programa oficial:
La encuesta realizada entre el 4 y el 19 de mayo revela además una profunda fractura en las expectativas económicas del electorado. La confianza en el Ejecutivo nacional se mantiene blindada en un nivel altísimo (4,17 puntos) entre quienes creen que la economía mejorará dentro de un año.
Sin embargo, el humor social se desmorona de forma estrepitosa en los sectores escépticos: cayó un 12,9% entre quienes evalúan que la situación se mantendrá igual (2,17 puntos) y sufrió un colapso porcentual del 27,5% entre aquellos que vaticinan que la realidad económica empeorará, tocando un fondo marginal de 0,37 puntos.
Con cinco meses consecutivos a la baja en el inicio de su tercer año de mandato, el gobierno de Javier Milei empieza a sentir el peso de las variables de gestión por sobre las promesas de campaña, en un escenario donde el núcleo duro resiste pero los márgenes del apoyo social muestran fisuras evidentes.