Manuel Adorni vivió este miércoles una de sus jornadas más incómodas desde que asumió como jefe de Gabinete. En una sesión cargada de tensión, gritos e interrupciones, se presentó en la Cámara de Diputados para brindar su primer informe de gestión, aunque el foco político estuvo lejos de los números de su administración: las denuncias judiciales por presunto enriquecimiento ilícito, sus viajes y su crecimiento patrimonial dominaron el clima dentro y fuera del Congreso.
Con un recinto encendido y una oposición dispuesta a ir al choque, Adorni intentó sostener el libreto libertario defendiendo a rajatabla la gestión de Javier Milei. Habló de “logros históricos”, reivindicó el ajuste y aseguró que “cada recorte en el Estado significa más prosperidad”, mientras desde las bancas opositoras lo interrumpían con ironías, abucheos y acusaciones.
La situación escaló cuando algunos legisladores lo tildaron de “asesino” en medio de una discusión por la postura del Gobierno frente al conflicto en Medio Oriente. Desde uno de los palcos, Javier Milei —que siguió la exposición como si fuera un espectador VIP— explotó y gritó contra la oposición: “Ustedes son los asesinos que mataron a 150 millones de personas”.
El show político estuvo cuidadosamente armado. Milei llegó escoltado por Karina Milei y buena parte del Gabinete, entre ellos Luis Caputo y Sandra Pettovello, en una clara señal de blindaje político a uno de sus funcionarios más golpeados. Incluso, antes de la sesión, Presidencia difundió un video épico con música de Rocky, intentando mostrar fortaleza en medio del escándalo.
Sin embargo, pese a la expectativa, Adorni esquivó en vivo las respuestas más incómodas. No profundizó sobre las denuncias por la compra de propiedades, los viajes al exterior ni su vínculo con empresarios investigados. Optó por responder parte de esos cuestionamientos por escrito, evitando exponerse en el recinto ante preguntas que prometían incomodarlo.
La oposición aprovechó cada minuto para arrinconarlo. Desde Unión por la Patria, la izquierda y sectores del radicalismo cuestionaron la falta de transparencia y apuntaron contra el “doble discurso” del oficialismo, que predica austeridad mientras uno de sus principales funcionarios enfrenta sospechas sobre su patrimonio.
Afuera, la postal tampoco ayudó: protestas de jubilados, militantes y un fuerte operativo de seguridad rodearon el Congreso durante toda la jornada.
Lo que debía ser una formalidad institucional terminó convertido en una batalla política. Adorni fue al Congreso a defender la gestión, pero terminó envuelto en una sesión caótica, donde las denuncias, los gritos y el blindaje de Milei se llevaron toda la atención.