El paisaje urbano de la ciudad convive con las persianas bajas de los comercios que cierran sus puertas, al indagar sobre la situación real, los datos recientes revelan una realidad más cruda de lo imaginado. Según Diego Piancazzo, gte. de la Cámara de Comercio e Industria de La Plata se analizó en el programa de Infocielo Play, el escenario actual es el más crítico de los últimos años “en el último tiempo se ve desde el año 2019 para acá es el momento que más cantidad de locales vacíos hay”. Esta comparación con la prepandemia no es casual, ya que marca un quiebre en la resistencia del sector minorista.
Lo más llamativo del diagnóstico es la comparación directa con el periodo de restricciones sanitarias. Al ser consultado sobre si hoy existe una mayor vacancia que durante la emergencia del coronavirus, la respuesta fue tajante “hay más locales vacíos ahora es fuerte digamos, es un hecho comprobable”. Mientras que en 2020 el comerciante hacía un esfuerzo por mantener la estructura física, hoy esa voluntad parece haberse quebrado.
La diferencia fundamental radica en la expectativa de futuro. Durante la crisis sanitaria, “el comerciante trataba de bancar el local o sea trataba de aguantarlo porque sabía que iba a ser un tiempo”, pero en la actualidad el panorama es opaco. “Acá es como que no sabés, hay una gran incertidumbre”, advierten las fuentes sobre la falta de horizonte económico.
El fenómeno tiene epicentros geográficos muy definidos, especialmente en los centros comerciales de La Plata. Los informes de la Cámara Argentina y la Federación de Empresarios reflejan que el impacto es mayor en arterias clave como las calles 8 y en 12. En estos puntos, el costo del alquiler se ha vuelto una barrera infranqueable, “los alquileres son caros, es un costo muy importante y que termina incidiendo mucho en el comercio en general”.
Ante esta presión, muchos dueños han optado por lo que el Gobierno y el ministro Caputo llaman “reconversión”, aunque en la calle se percibe de otra manera. Para los protagonistas, se trata de una “reconversión forzada por la circunstancia” donde el lema es “más que reconversión cierro el comercio y vendo online es una forma de ahorrarse el alquiler básicamente”.
Sin embargo, abandonar el local físico no es una solución mágica. La mudanza al mundo digital trae consigo una pérdida de “visibilidad” y un problema de credibilidad ante el aumento de los delitos informáticos. “La gente muchas veces le desconfía con todo el tema de las estafas que hay actualmente”, se explicó durante la charla.
Tener un espacio físico sigue siendo un sello de garantía para el consumidor argentino, quien prefiere comprar donde pueda “ir a golpear la puerta” en caso de un reclamo. A pesar de esta necesidad del cliente, la realidad de los costos y la “incertidumbre” están empujando a los comerciantes a un éxodo digital que deja, cada día, más huecos negros en los centros comerciales de la provincia