El recorrido de estos años refleja esa tendencia:
2019: 39,69%
2020: 24,61%
2021: 18,35%
2022: 25,89%
2023: 18,83%
2024: 14,04%
2025: 11,21%
Este descenso sostenido permitió aliviar la presión financiera del municipio. Al cierre de 2025, el pasivo total era de 9.329 millones de pesos, de los cuales ya se cancelaron 7.902 millones al 21 de abril de 2026, es decir, el 84,7%.
Sin embargo, el orden en la deuda convive con un desafío estructural: el funcionamiento del Estado local sigue fuertemente condicionado por su estructura de gastos.
El principal componente del presupuesto es el gasto en personal, que durante 2025 alcanzó los 44.846 millones de pesos, equivalente al 53,85% del total ejecutado. Además, se registró una sobre ejecución del 34,25% respecto del presupuesto original, impulsada por la inflación y los acuerdos salariales.
Dentro de ese esquema, la Salud Pública aparece como el área más exigente. Representó el 27,53% del gasto total, con una ejecución de 22.919 millones de pesos, pero aún así generó un déficit estimado en 5.911 millones, que debió cubrirse con fondos de libre disponibilidad.
A esto se suma el sistema de recolección de residuos, que durante 2025 tuvo un costo de 11.385 millones de pesos, pero solo logró autofinanciarse en un 27%, obligando al municipio a cubrir el 73% restante con recursos propios.
El resultado es un municipio con menor nivel de endeudamiento, pero con una estructura rígida, donde más de la mitad del gasto se destina a salarios y donde servicios esenciales no logran sostenerse con sus propios ingresos.
El inicio del ejercicio 2026 encuentra a la administración con cuentas más ordenadas en términos de deuda, pero con el desafío pendiente de equilibrar costos y recursos para recuperar margen de inversión en obra pública e infraestructura.