La funcionaria describió un panorama preocupante en distintos niveles del sistema. Entre los datos más alarmantes, señaló un aumento del 71% en los casos de sífilis, situación que vinculó a la falta de financiamiento para programas de prevención por parte del Estado nacional.
También advirtió sobre el impacto directo en los jubilados, quienes enfrentan dificultades para acceder a sus tratamientos. En ese contexto, mencionó el recorte del 50% en los ingresos de médicos de cabecera de PAMI, lo que pone en riesgo la continuidad de la atención primaria.
La situación se agrava en los centros de salud, donde la interrupción del programa Remediar dejó a muchas salas sin medicamentos esenciales. “Hay familias que ya no pueden acceder a tratamientos básicos”, indicó.
Otro punto crítico es el faltante de vacunas, que genera preocupación por la posibilidad de reaparición de enfermedades que estaban controladas.
Ante este panorama, Peralta sostuvo que los municipios están asumiendo responsabilidades que antes correspondían a Nación, intentando sostener un sistema cada vez más exigido. Las advertencias reflejan una crisis que no solo impacta en la gestión sanitaria, sino también en la calidad de vida de los sectores más vulnerables.