Según explicó, el circuito de pagos entre droguerías, farmacias y financiadores del sistema de salud se encuentra desarticulado, lo que impacta en la reposición de medicamentos y pone en riesgo la continuidad del servicio si la situación no se normaliza antes de fin de mes. “El plazo es cada vez más chico”, advirtió en declaraciones radiales.
El conflicto surge cuando los laboratorios exigen a las farmacias cumplir con los plazos de pago previamente establecidos, mientras que estos comercios aún no perciben el dinero correspondiente por las prestaciones ya realizadas. “Es una cadena que está pactada como para que la farmacia compre el medicamento y reciba el pago de la prestación. Cuando eso se interrumpe o se pospone, la situación es complicada”, detalló la presidenta de COFA.
Desde el sector farmacéutico sostienen que la cadena de pagos se encuentra quebrada. Gómez explicó que, ante la falta de fondos y la reducción del stock disponible en los puntos de venta, las estrategias financieras se van agotando. “Llega un momento donde todas esas estrategias se agotan y la situación deja de ser financiera y pasa a ser un problema económico en el sector”, sostuvo.
Además, remarcó que así como las grandes obras sociales y prepagas enfrentan dificultades, las farmacias no pueden absorber indefinidamente ese desfasaje. En ese marco, propuso conformar la próxima semana una mesa de trabajo entre los actores involucrados para intentar encauzar el conflicto. “Necesitamos resolver esta situación para poder brindar el acceso al paciente y a la prestación”, concluyó.