El 4 de febrero el “Ángel Negro” marcó un récord: lleva casi medio siglo en prisión, una marca que no alcanzó ni siquiera Charles Manson. Días antes había celebrado sus 69 años rodeado de los demás detenidos. Qué pidió al soplar la velita de su torta. El miedo y las ganas de ser libre.
A la noche llegó la sorpresa que no esperaba. En los últimos años nadie lo había hecho por él. Se sentía olvidado hasta por los propios detenidos. Cuando sus compañeros del pabellón lo llevaron a una mesa larga con los ojos cerrados, sonrió como un niño.
Cuando los abrió, había una torta y una velita.
-¡Que los cumplas feliz! ¡Que los cumplas feliz! ¡Que los cumplas, Carlitos, que los cumplas feliz!
Carlos Eduardo Robledo Puch sopló con debilidad -tiene EPOC y asma- y saludó emocionado uno por uno a sus compañeros del pabellón 1 de la Unidad Penal Número 26 de Olmos.
Le dijeron que pidiera tres deseos. Pensó y luego dijo:
-Ya saben cuál es. Salud para todos. No cumplir 50 años detenido y que River salga campeón de todo.
Lo aplaudieron.
El 19 de enero, el “Ángel Negro” que a los 19 años -en 1971 y 1972- mató a once personas por la espalda, cumplió 69 años. Y el 4 de febrero 49 años preso, una marca que ni alcanzó el célebre y oscuro Charles Manson.
“El día de su cumpleaños se levantó a las 10 de la mañana en el pabellón. Salió al patio, fue saludado por sus compañeros, luego se dirigió hacia la cocina para desayunar. Jugó al ajedrez y al dominó con algunos compañeros. Almorzó con ellos asado con ensalada de tomate. Después se duchó y durmió una siesta. Al despertar merendó con mate y facturas, charló con los otros internos y a la noche cenaron milanesa con ensalada. Le hicieron una torta y sopló las velitas”, le dijo a Infobae una fuente penitenciaria.

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