Gastón Mercanzini tiró un porrón vacío de cerveza hacia la caravana presidencial el día de la asunción. La botella impactó en un custodio. Al ataque contra el mandatario se sumó una causa penal previa por violencia de género.

Gastón Mercanzini, el hombre que le tiró un botellazo a Javier Milei el día de su asunción como presidente, recibió una condena de tres años y medio de cárcel luego de un juicio abreviado. Al ataque contra el mandatario se sumó una causa penal previa por violencia de género.

El hecho ocurrió el 10 de diciembre pasado mientras la caravana de Milei avanzaba por Avenida Rivadavia. En un momento, Mercanzini lanzó un botellazo, su puntería falló y el desafortunado receptor del ataque terminó siendo el custodio Guillermo A. Armentano, que sufrió heridas leves.

Tras atravesar un juicio abreviado, el atacante reconoció su responsabilidad y acordó, con el fiscal Carlos Rívolo, una pena de un año y medio por el botellazo y una unificada de en total tres años y medio por la causa por violencia de género que ya existía en su contra, a raíz de la cual está preso en Marcos Paz.

La jueza María Eugenia Capuchetti homologó el acuerdo y validó así la pena, que contó con el agravante de haberse tratado de un atentado contra integrantes de una fuerza de seguridad.

“Los elementos de prueba permiten tener por probado que: el 10 de diciembre de 2023, a las 13 horas, en la Av. Rivadavia a la altura de la calle Montevideo, Gastón A. Mercanzini arrojó una botella de vidrio al Sr. Presidente de la Nación, Javier G. Milei, quien se encontraba junto a su hermana, Karina E. Milei, trasladándose parado, en un vehículo marca “Mercedes Benz”, de color negro, descapotable y con dirección a la Casa de Gobierno”, se lee en la sentencia firmada por Capuchetti.

Dicho objeto, añadió la magistrada, “impactó en el subcomisario Guillermo A. Armentano, perteneciente a la Superintendencia de Seguridad y Custodia de la Policía Federal Argentina, quien formaba parte del primer anillo de seguridad del Sr. Presidente de la Nación. Concretamente, Armentano recibió el golpe en su parietal izquierdo, lo que le provocó una herida de un centímetro de largo, con edema de la zona y sangrado, con un pronóstico de curación, salvo complicaciones, en menos de 30 días”.

Un detalle: tanto Capuchetti como Rívolo y el defensor oficial Juan Martín Ermida fueron los que instruyeron también la causa por el intento de asesinato de la ex presidenta Cristina Kirchner por parte de la banda de “los copitos” el 1° de septiembre de 2022.

En su indagatoria, Mercanzini dijo que “no quise atentar contra el Presidente, todo indica que sí, (pero) si lo hubiera querido hacer me ponía gorra y barbijo. No medí las consecuencias, (tengo) bronca por todo lo que pasa, y todo lo que me pasa a mí”.

“No apruebo lo que hice, le pido mil disculpas al oficial que lastimé y a todos sus familiares que vieron ese episodio por televisión, no quise lastimar a nadie, al otro día me di cuenta lo que pasó”, sostuvo el imputado.

Asistido Ermida, Mercanzini contó que después de tirar el botellazo discutió con otras personas que habían visto la agresión, y relató que la Policía lo retuvo y lo soltó. “La botella la agarré del piso, era una botella de Corona, porrón chico que yo no tomé. Yo había tomado latas. Insisto, sin darme cuenta de la gravedad de lo ocurrido, seguí como si nada”, continuó.

Y agregó: “Hice unos metros más y personas que me vieron me empezaron a increpar y me alcanzaron y me pegan, me pegan y caigo al piso, me pegan patadas y ahí me dan un palazo en la cabeza, me roban la mochila y ensangrentado me ayudaron a pararme, esto fue después de que la policía me largó, de ahí me fui al hospital”.

El acusado relató que allí lo “cosieron”, tras lo cual, durmió “en Once, en la calle” y que al día siguiente a las “tres de la tarde” se cruzó con una persona que le dijo: “¿Qué hacés con esa camisa? Te anda buscando todo el mundo” y luego fue detenido.

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