Un perito en criminalística confirmó que fueron cartuchos de estruendo para producir un efecto intimidatorio los que disparó el comisario Pablo Campo en el interior de una vivienda, tras perseguir a un sujeto que, previamente, había sustraído la alarma de un patrullero, resistiéndose además a ser aprehendido.
El hecho ocurrió el 22 de octubre de 2017, en una vivienda de San Cayetano. Previamente la policía había intervenido en el boliche bailable “Chameca” para aprehender a Rodolfo Antonio Rodríguez, acusado de cometer un robo.
El joven no sólo se resistió a ser aprehendido, sino que sustrajo la baliza del patrullero que tenía a cargo el inspector Carlos Azpeitía, al tiempo que habría intentado atacar a efectivos policiales con un cuchillo.
Pablo Oscar Campo fue jefe de la Estación de Policía Comunal de San Cayetano durante tres años, siendo sucedido en octubre pasado por el comisario Oscar Arista. Se lo acusa de haber cometido “lesiones graves, agravadas por su condición de funcionario policial en abuso de su función y/o cargo”, así como también por “vejaciones y/o apremios ilegales en acto de servicio”.
La acusación está a cargo del fiscal Walter Pierrestegui, en tanto que el imputado cuenta con la defensa a cargo de los abogados marplatenses Germán Corti y Mariano Castelucci.
El juicio oral y público se sustancia en el Tribunal Oral Criminal Oral Nº 1 del Departamento Judicial de Necochea, presidido por Luciana Irigoyen Testa, e integrado también por Mariana Giménez y Aldo Rau.
En esta segunda jornada de la instancia oral, el testimonio más contundente fue el de Juan Manuel Ibarra, licenciado en criminalística que cumple tareas en la Policía Científica y que fue convocado por la Justicia para hacer pericias en este caso.
Ibarra reveló que desconocía la existencia de hechos previos en un boliche bailable y en la vía pública, señalando que su tarea se limitó al interior de una vivienda que ocupaba Rodolfo Antonio Rodríguez. El perito indicó que en la misma se había barrido el piso, hallando postas de goma en un tacho de basura, estimando por la cantidad que se habrían efectuado unos tres disparos, utilizándose una escopeta de calibre 12.70, que fue mostrada en la sala del tribunal.
Ibarra precisó que, por las huellas encontradas, se efectuaron disparos hacia el piso, para que el proyectil rebote y produzca menor daño, tal como se recomienda en policía para casos en que hay poca distancia con la persona a la que se persigue.
También indicó que se utilizaron cartuchos de estruendo para efecto intimidatorio, los cuales generan ruido y fuego, pero no son letales, siendo habitualmente empleados para disuadir tumultos. “Están concebidos para generar lesión leve”, indicó Ibarra, acotando que con la escopeta utilizada aquel día por Campo se pueden efectuar como máximo seis. *Fte. TSN/En el círculo negro de la imagen el comisario Campo junto a sus abogados

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