Por: diario NQ
El panorama, de cara a la temporada baja, genera preocupación creciente en el sector.
Desde el sector de trabajadores aseguran que la crisis económica impacta de lleno en la actividad del casino. La falta de dinero en circulación se traduce en menos consumo y, en consecuencia, menor asistencia.
El dato es contundente: durante un reciente viernes, la sala debió cerrar antes de lo previsto por la escasa concurrencia.
Aunque los sábados todavía muestran cierto movimiento, el escenario hacia el invierno es incierto. La expectativa está puesta en fechas puntuales como Semana Santa, pero advierten que luego podría profundizarse la caída.
Más allá de lo económico, uno de los puntos más críticos es el estado del edificio.
Filtraciones de agua tras tormentas, instalaciones eléctricas antiguas y fallas en sistemas básicos generaron episodios que encendieron la alarma entre los trabajadores. Incluso, se registraron cortocircuitos tras el ingreso de agua en distintos sectores del casino.
Esta situación derivó en reclamos formales y en un clima de preocupación interna, ya que algunos empleados manifestaron temor por su seguridad laboral.
Los trabajadores apuntan directamente al Instituto de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires.
Entre los principales reclamos figuran:
Según remarcan, la falta de decisiones políticas viene prolongándose desde hace años, lo que agrava la incertidumbre sobre el futuro del establecimiento.
Ante este escenario, comenzó a tomar fuerza una posibilidad que hasta hace poco parecía lejana: trasladar la sala de juegos a otro espacio.
La idea surge como una alternativa para garantizar la continuidad laboral y mejorar las condiciones de funcionamiento, en caso de que no se resuelvan los problemas actuales.
Desde el sector aseguran que, si bien no es una decisión tomada, el debate ya está instalado y podría avanzar si no hay respuestas concretas en el corto plazo.
La situación del casino no es nueva, pero el contexto actual parece haber acelerado los tiempos.
Con un edificio deteriorado, menor actividad económica y reclamos sin resolver, el conflicto vuelve a ocupar un lugar central en la agenda local.
Y mientras se esperan definiciones desde la Provincia, crece la incertidumbre entre los trabajadores y en toda la comunidad vinculada al histórico complejo de la ciudad.