Por: Ecos Diarios
La Asociación Civil Fomento por la Salud del Hospital José Irurzun de Quequén continúa avanzando con obras y equipamiento fundamentales para mejorar la atención sanitaria. Así lo explicó Jorge Salazar, integrante de la entidad, quien detalló tanto las adquisiciones recientes como los proyectos a futuro.
En primer lugar, destacó la compra de un equipo clave para el área de urología. “Compramos un ecógrafo específico ante una necesidad urgente que nos había planteado el médico encargado de ese sector”, explicó, aclarando que no se trata del equipo general del hospital. La incorporación permitió descomprimir la demanda vinculada a diagnósticos sensibles como patologías prostáticas.
En paralelo, la Cooperadora avanza con una obra de gran magnitud dentro del predio hospitalario. Se trata de la construcción de un espacio de 88 metros cuadrados que estará destinado al grupo electrógeno y al sector de residuos patogénicos. “La obra está prácticamente terminada, solo resta la parte eléctrica”, señaló Salazar.
El dirigente precisó que ya se encuentran colocados los portones, finalizada la pintura y adquiridos los elementos necesarios para completar la instalación. En ese sentido, remarcó que la finalización es inminente y que luego se procederá a la entrega formal a la Municipalidad.
Este nuevo espacio resulta clave, sobre todo ante los recientes cortes de energía. “Necesitamos urgente el grupo electrógeno para evitar situaciones críticas”, afirmó, al recordar las dificultades que generaron los apagones en el hospital. En ese marco, se espera que el municipio avance en la licitación del equipamiento en los próximos días.
Salazar también valoró el acompañamiento de la comunidad. “Donde golpeamos puertas en Quequén, siempre encontramos respuestas”, expresó, destacando el rol de vecinos e instituciones en la concreción de la obra.
En cuanto a los próximos desafíos, la Cooperadora proyecta la creación de un nuevo espacio destinado al neurodesarrollo infantil, que estará a cargo del doctor Luis Amat. La iniciativa surge ante la necesidad de mejorar las condiciones de atención actuales.
“Hoy los chicos están siendo atendidos en un lugar que no es adecuado”, explicó Salazar, en referencia a la cercanía con sectores como el lavadero, lo que genera inconvenientes sanitarios y ambientales. El objetivo es trasladar el área a un espacio más apropiado, con sala de espera y circulación adaptada, especialmente para niños con trastornos del espectro autista.
Por último, se planteó la necesidad de incorporar un ecógrafo general para el hospital. Se trata de un equipamiento de mayor complejidad, cuyo valor estimado ronda los 10.000 dólares. “Es una inversión importante, pero necesaria para mejorar la atención”, indicó.
De esta manera, la Cooperadora continúa trabajando para fortalecer el sistema de salud local, combinando obras, equipamiento y planificación a futuro en beneficio de toda la comunidad.