sábado 14 de marzo de 2026 - Edición Nº607

NACIONAL | 14 mar 2026

La industria perdió 104 mil empleos en dos años y el impacto golpea con fuerza al Conurbano

07:27 |Un informe del Grupo Atenas advierte por la fuerte caída del empleo industrial.El economista Martín Pollera analizó el impacto territorial.


La destrucción del empleo industrial en la Argentina no solo se expresa en cierres de empresas o en caídas en la producción. También se refleja en el impacto territorial que genera sobre regiones enteras cuya actividad económica depende de la industria. Ese es uno de los ejes centrales del informe “El desarme industrial en la era de la glaciación productiva: no hay empleo”, elaborado por los economistas Martín Pollera y Mariano Macchioli, que advierte sobre un proceso sostenido de deterioro del entramado productivo.

Según el trabajo, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se destruyeron 104.000 puestos de trabajo vinculados a la industria, considerando tanto el empleo directo como el indirecto generado a partir de los encadenamientos productivos. Del total, unos 73.000 corresponden a empleos industriales directos y otros 31.000 a actividades asociadas.

En diálogo con INFOCIELO, el economista Martín Pollera explicó que el concepto de “glaciación productiva” busca describir un proceso que se viene profundizando desde hace tiempo. “La glaciación productiva es un informe que nosotros publicamos el año pasado, donde empezamos a ver el cierre cada vez más veloz de empresas y de destrucción de puestos de trabajo. Lo que veíamos era que esa expresión territorial se iba espiralizando a lo largo y ancho del país”, sostuvo.

El fenómeno, según detalló, golpea especialmente a sectores intensivos en empleo como el comercio, la construcción y la industria. “Son tres sectores muy demandantes de trabajo y eso explica por qué la recesión es tan fuerte. La crisis no siempre se expresa solo en cierres de empresas: también aparece con paradas de planta, suspensiones o reducción de horas extras, que terminan afectando directamente los ingresos de los trabajadores”, explicó.

En ese contexto, Pollera advirtió que la pérdida de empleo formal muchas veces empuja a los trabajadores hacia actividades informales o a las plataformas digitales como forma de subsistencia. “Hoy vemos una oferta mucho más amplia de trabajadores en plataformas que hace un año y medio. No tiene que ver con que cambió la forma de consumir, sino con familias que se ven forzadas a buscar esos ingresos para compensar la pérdida del trabajo”, señaló.

Las causas del deterioro industrial

El informe también identifica factores macroeconómicos que, según los autores, impactan de manera simultánea sobre la industria. Entre ellos mencionan el ajuste fiscal, las tasas de interés reales elevadas, la apertura comercial con atraso cambiario y el aumento de los costos energéticos.

Para Pollera, ese conjunto de variables genera un escenario cada vez más difícil para las empresas. “Lo que empezamos a ver ahora es una crisis patrimonial en los estados contables de las empresas. Ya no es una crisis de cuatro o cinco meses que se resuelve con stock o con un crédito bancario. Muchos empresarios dicen que ya no hay margen y empiezan a evaluar decisiones más duras, como despidos masivos o directamente el cierre de las empresas”, explicó.

Y sumó un factor clave: “El gobierno ganó las elecciones en el 2023 y volvió a ganarlas en el 2025 prometiendo baja de impuestos. Hasta ahora eso no ocurrió. ¿por qué no bajan impuestos? Porque en la medida que el superávit primario no crezca, ellos no tienen margen para bajar impuestos. Pero claro, el superávit primario ¿por qué no crece? A pesar de que ajustaron brutalmente. Porque la recesión es tan grande que hizo caer muy fuerte y en manera sostenida la recaudación“. En síntesis, las familias, en el afán de ajustarse, dejaron de pagar los impuestos.

Uno de los aspectos más visibles del proceso es su impacto territorial. El informe muestra que la destrucción del empleo industrial se concentra especialmente en zonas con fuerte presencia manufacturera, como el conurbano bonaerense, Rosario, Córdoba o algunas regiones de Santa Fe y Entre Ríos.

“El Conurbano siempre termina siendo uno de los primeros lugares en sentir el impacto cuando se abandona la posibilidad de desarrollar la industria. El problema es que ese impacto puede expresarse de distintas formas: desempleo, suspensiones, quiebras o pérdida de actividad”, señaló el economista.

El trabajo también cuestiona la idea de que la pérdida de empleo industrial pueda ser compensada por el crecimiento de sectores exportadores como el agro, la minería o la energía. Según el informe, mientras la industria perdió más de 100.000 puestos de trabajo en el período analizado, el agro apenas generó unos 10.000 empleos y el sector de minería y energía incluso registró una leve caída.

“Algunas actividades usan mucho capital y poco trabajo, mientras que la industria o la construcción tienen una gran capacidad de generar empleo. Cuando esos sectores entran en crisis, expulsan trabajadores en mayor proporción”, explicó Pollera.

En ese sentido, advirtió que la recomposición prometida por el Gobierno no se está verificando en los datos. “De los 104.000 puestos de trabajo que se perdieron en la industria, apenas entre un 10 y un 15 por ciento se compensa con el crecimiento de otros sectores. El resto de los trabajadores o queda sin ingresos, o pasa a la informalidad, o termina intentando generar ingresos por cuenta propia”, afirmó.

De acuerdo con el informe, este proceso no solo implica una caída del empleo actual, sino también un deterioro estructural del tejido productivo. La desaparición de empresas, la pérdida de capacidades técnicas y el desarme de cadenas productivas generan efectos persistentes que suelen ser difíciles de revertir en el mediano plazo

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