En medio de la creciente tensión interna dentro del oficialismo, la vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a marcar distancia del rumbo económico del Gobierno y publicó un mensaje con fuerte tono nacionalista que fue interpretado como una crítica casi directa a las políticas impulsadas por la administración de Javier Milei. A través de la red social X, la titular del Senado cuestionó la apertura irrestricta de importaciones y defendió la necesidad de proteger la industria nacional.
El pronunciamiento se inscribe en el distanciamiento político que la vicepresidenta mantiene desde hace meses con el jefe de Estado. Milei ha reiterado públicamente que Villarruel no forma parte de la mesa chica del Gobierno, llegó a calificarla como parte de la “casta” desde el sector libertario se multiplicaron las críticas hacia su figura en redes sociales. En ese contexto, la vicepresidenta se ha limitado formalmente a su rol institucional al frente del Senado y como presidente interina durante los viajes internacionales de Milei, aunque con posicionamientos que evidencian diferencias con el rumbo económico oficial.
En su publicación, Villarruel vinculó su postura con el reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló los aranceles aplicados por el presidente Donald Trump, y sostuvo que esa decisión constituye un ejemplo del impacto negativo que pueda tener la desprotección del mercado interno.
“La decisión de la Corte de Estados Unidos de anular los aranceles impuestos por Trump a las importaciones implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas en Estados Unidos”, expresó. Y agregó: “Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno”, una afirmación contundente en una semana atravesada por los más de 900 despidos en FATE.
La vicepresidenta advirtió además que la liberalización comercial profundiza la dependencia económica y sostuvo que “la apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia” respecto de China, país al que calificó como “comunista”. Según su planteo, una economía sin industria propia queda expuesta a vulnerabilidades estratégicas y pierde capacidad de desarrollo.
“Tenemos todo para ser una potencia mundial. No debemos conformarnos con ser un país de servicios”, afirmó, y reforzó su postura con una definición conceptual: “En definitiva estamos hablando de nacionalismo o globalismo”.
Sus declaraciones introducen un nuevo matiz dentro del oficialismo en un contexto de debate sobre el modelo económico, marcado por la política de apertura comercial y desregulación impulsada por el Gobierno nacional. Desde esta perspectiva, el posicionamiento de Villarruel refuerza una mirada centrada en la defensa del aparato productivo y el fortalecimiento del mercado interno como eje del crecimiento.
El pronunciamiento del máximo tribunal estadounidense al que hizo referencia la vicepresidenta determinó, por seis votos contra tres, que Donald Trump no tiene autoridad para imponer aranceles globales sin aval del Congreso. La corte sostuvo que la Constitución no otorga al Poder Ejecutivo facultades tributarias de manera unilateral y que cualquier delegación en materia arancelaria debe ser explícita.
El presidente del tribunal, John Roberts, argumentó en la opinión mayoritaria que, de haber querido otorgar ese poder extraordinario al Ejecutivo, el Congreso lo habría establecido de forma expresa. La decisión representó un duro revés para la política comercial del líder republicano, que había impulsado los aranceles como herramienta para reducir el déficit comercial y promover el retorno de la producción industrial a Estados Unidos.
El fallo reavivó el debate internacional sobre el proteccionismo, la globalización y el rol del Estado en la defensa de la producción nacional, un eje que Villarruel retomó para reforzar su posicionamiento político y económico en el escenario argentino.