El comunicado fue difundido luego de la repercusión que generaron las declaraciones del concejal Eduardo Caballero sobre la intención de reflotar el viejo Plan Urbano Ambiental, un proyecto que data de la década del 2000 y que nunca llegó a implementarse. A partir de esas expresiones, distintos sectores políticos y mediáticos señalaron inconsistencias dentro del propio espacio libertario, algo que motivó la respuesta oficial del partido.
En el texto, La Libertad Avanza sostiene que “en Necochea se intenta instalar un escándalo donde en realidad hay una discusión de fondo que incomoda”, y afirma que Caballero explicó públicamente la intención de retomar aquel plan urbano como base para una nueva zonificación de la ciudad.
Según el comunicado, el proyecto original habría contado con la participación de sectores técnicos, profesionales y organizaciones ciudadanas, y quedó archivado durante casi dos décadas. Desde el espacio libertario aseguran que ahora buscan “actualizarlo” y reabrir el debate sobre planificación, zonificación y convivencia urbana, incluyendo la problemática de la zona costera.
No obstante, en lugar de asumir las desprolijidades políticas y comunicacionales que dejaron al descubierto diferencias internas, La Libertad Avanza optó por cargar contra el oficialismo local, al que calificó directamente como “kirchnerismo”, aun cuando se trata de una gestión vecinalista sin alineamiento formal con el espacio nacional.
En uno de los tramos más duros del comunicado, el espacio afirmó:
“La Libertad Avanza piensa la ciudad a 20 años; el oficialismo (kirchnerismo) la administra a 20 días… porque mientras nosotros proyectamos futuro, ellos solo calculan el beneficio inmediato”.
De este modo, el partido intentó cerrar filas apelando a un discurso binario: planificación a largo plazo versus administración cortoplacista, aunque sin aportar definiciones concretas sobre cómo se implementaría el supuesto plan urbano ni explicar por qué su propia bancada mostró mensajes contradictorios en los últimos días.
La polémica deja expuesto que, detrás del debate técnico sobre urbanismo y zonificación, se esconde una disputa política más amplia. Y que, ante las críticas, La Libertad Avanza volvió a refugiarse en su estrategia habitual: etiquetar a quienes cuestionan sus posturas como parte del “kirchnerismo”, aun cuando las objeciones surgen de distintos sectores políticos y sociales.
Así, el espacio libertario buscó transformar una discusión local sobre planificación urbana en una nueva batalla ideológica, evitando dar explicaciones claras sobre sus internas y sobre la viabilidad real de un proyecto que lleva más de veinte años sin ver la luz.