Alejandra Fiorito fue asesinada en el interior de un automóvil, en la Avenida 58 entre 87 y 89. Allí fue encontrado su cuerpo sin vida en la mañana del 30 de julio de 2020. Tenía 45 años. Recibió cinco disparos de arma de fuego y una herida de arma blanca.
En interior de un Volkswagen Suran, junto al cadáver de la mujer, se halló dinero en efectivo y drogas. No fue un crimen con fines de robo: Constituyó un claro mensaje en el submundo de las drogas.

Cuando parecía que aquel homicidio quedaría impune, ya que aparentemente no se producían avances en las investigaciones, este jueves causó sorpresa el impresionante operativo desplegado por integrantes de diversas reparticiones policiales, con el fin de concretar la orden de allanamiento dispuesta por la Justicia en una vivienda de calle 521 al 3300, domicilio de Patricia Astesano.
Los investigadores contarían co elementos de prueba para imputar a esta mujer por el delito de “homicidio agravado por ensañamiento, alevosía o insidia”. Por ello se halla detenida.
Las pericias del arma secuestrada serían sólo parte de esas pruebas. Habría otras más.
El fiscal Carlos Larrarte nunca dejó de confiar en la posibilidad de esclarecimiento del hecho: Pese al escepticismo que fue generando el paso del tiempo, sin que se tuviera novedades de importancia para la causa. Lo sucedido este jueves confirma que, aunque transcurrieran más de cinco años, parece haber llegado el momento del esclarecimiento de aquel hecho de sangre.
Seguramente en el transcurso de las próximas horas podrán conocerse detalles de las investigaciones realizadas.