domingo 11 de enero de 2026 - Edición Nº545

HCD | 11 ene 2026

Rivero se hizo el malo y quedó en ridículo en la apertura del Casino

08:46 |La apertura de la temporada de verano en el Casino de Necochea dejó mucho más que el simbólico lanzamiento de la primera bola. Mientras el intendente Arturo Rojas acertaba su pálpito con el Colorado 21, el concejal y presidente del PJ local, Marcelo “Chelo” Rivero, protagonizó un episodio incómodo que lo expuso públicamente y lo dejó en una posición poco feliz frente a trabajadores y dirigentes del sector.


El acto contó con una nutrida presencia institucional: autoridades del Instituto Provincial de Lotería y Casinos, representantes de los gremios del sector, dirigentes de la Asociación de Maestros de Casino (AMS), concejales del oficialismo Nueva Necochea y referentes del peronismo provincial como Evangelina Almada, del Movimiento Derecho al Futuro que responde al gobernador Axel Kicillof. El clima fue claramente de respaldo al funcionamiento del Casino y, especialmente, a sus trabajadores.

En ese marco, la figura de Rivero desentonó. A diferencia de su compañera de banca Silvia Blanco (Frente Renovador), que eligió no asistir, el presidente del PJ sí se hizo presente, aunque sin lograr pasar inadvertido. Su llegada no fue anunciada por el área de protocolo del Casino, lo que generó un visible malestar que rápidamente se reflejó en gestos y actitudes.

El momento más tenso se produjo cuando Rivero increpó a un trabajador del Casino. Lejos de amedrentarse, el empleado respondió con firmeza y con un argumento tan simple como contundente: las decisiones políticas impulsadas por el bloque que conduce Rivero fueron las que generaron perjuicios e incertidumbre entre los trabajadores, en el marco de las maniobras que intentaron trabar el proceso de subasta previsto para el 11 de febrero en la Municipalidad.

La situación terminó de incomodarlo cuando intervino un referente del sector de casineros de Mar del Plata, quien sin rodeos marcó posición y cerró el cruce. Allí, el concejal bajó el tono, acomodó el saco y se retiró visiblemente incómodo, lejos del protagonismo que parecía buscar.

Mientras el Colorado 21 giraba y acertaba, la escena política dejó una lectura clara: en una noche de respaldo institucional y apoyo a los trabajadores, Rivero intentó hacerse el duro y terminó quedando en ridículo, sin acompañamiento y fuera de sintonía con el clima general del acto.

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