

Porque mientras gritaban que venían a barrer la corrupción, su candidato a primer concejal tendría una denuncia por fraude eléctrico, básicamente por estar enganchado del poste. Y no es un comentario de pasillo: según se rumorea, existirían documentos de la Usina Popular Cooperativa que así lo demuestran.
El resto del cuadro no se queda atrás. Eugenia Vallota, referente local del PRO reciclado en este rejunte libertario, protagoniza audios donde, con un desparpajo notable, chantajea a un sindicalista para asegurarse una banca en el Concejo Deliberante. Y Mariano Valiante, candidato a senador, carga con el peso de haber formado parte de uno de los gobiernos más corruptos de Necochea, con denuncias por pedir facturas truchas a una cooperativa para cobrar por un servicio municipal que, hasta hoy, sigue siendo gratuito.
Pasaron de ser los adalides de la anticasta, de la anticorrupción, de la anti-todo, a balbucear proyectos tirados de los pelos, intentando apropiarse de gestiones que el municipio viene llevando adelante desde hace años. Un discurso que, inevitablemente, se estrella contra la transparencia fiscal de la administración actual, con cuentas claras, ordenadas y auditadas, que le han permitido acceder a financiamiento externo con total confianza de los organismos de crédito. Ese mismo orden que hoy se traduce en aparatología hospitalaria de última generación, maquinaria vial y nuevas herramientas para mejorar calles y servicios.
La campaña, que hasta hace nada parecía un huracán de marketing con olor a naftalina, se desinfló en cuestión de días. Ahora quedaron chatitos como una sartén, y de corrupción ya no se habla.