sábado 30 de agosto de 2025 - Edición Nº411

NECOCHEA | 30 ago 2025

El valor del compromiso

La representación popular exige responsabilidad, no excusas ni licencias eternas.

09:51 |El caso de Juan Pablo De la Hera vuelve a poner en debate la seriedad con la que deben asumirse los cargos públicos. ¿Qué significa ser concejal? ¿Es un mandato ciudadano o una opción descartable según la conveniencia personal?


El Concejo Deliberante es el espacio donde se definen muchas de las políticas que impactan de manera directa en la vida de los vecinos: ordenanzas, presupuestos, controles y debates que moldean la ciudad día a día. Cada banca representa una voz, un voto y una responsabilidad. Sin embargo, cuando esa banca queda vacía por licencias sucesivas, el compromiso democrático se diluye y lo que debería ser representación se convierte en ausencia.

El ejemplo más reciente es el de Juan Pablo De la Hera, concejal de la Agrupación Comunal Transformadora (ACT), que acumuló excusas y licencias, dejando en claro que nunca estuvo dispuesto a ejercer plenamente el cargo para el que fue elegido. Más allá de los documentos y las fechas, lo que queda en evidencia es un problema mayor: la falta de respeto hacia los votantes.

Un concejal no solo ocupa un asiento. Es un intermediario entre la comunidad y las decisiones de gobierno. Renunciar a esa tarea —de manera explícita o encubierta— significa desoír la confianza depositada en las urnas.

El caso abre una pregunta que va más allá de un nombre propio: ¿qué clase de compromiso queremos de nuestros representantes? La política local no puede reducirse a candidaturas testimoniales ni a cargos usados como un negocio personal. El voto ciudadano merece seriedad y trabajo concreto, no licencias sin fin.

En tiempos donde la confianza en la política es frágil, el ejemplo de los concejales debería ser lo contrario a la desidia. Cada banca vacía debilita la democracia y cada ausencia injustificada se transforma en una estafa a la ciudadanía.

Asumir un cargo público implica un deber, no una conveniencia. Y si alguien no está dispuesto a cumplirlo, debería dar un paso al costado antes de pedir otra vez el voto de los vecinos.

 

 

 

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