

Jubilados y otros manifestantes se acercaron en la tarde de este miércoles masivamente a la plaza del Congreso, donde se desplegó un importante operativo de seguridad. Desde las cuatro de la tarde se desplegó una fila de policías detrás de las vallas que separaron el edificio de los manifestantes, mientras los motorizados esperaban junto a un camión de hidrante.
La movilización contó durante la tarde con el apoyo de organizaciones sociales, dirigentes políticos, amigos y familiares de los adultos mayores que se ven afectados por el contexto económico. En medio de la desconcentración, pasadas las 19, se registraron algunos incidentes menores, pero todo muy lejos de lo ocurrido una semana atrás.
El presidente Javier Milei monitoreó el operativo de seguridad desde Casa Rosada. Esto ocurrió a siete días de la represión llevada adelante por parte del Ministerio de Seguridad. Teniendo en cuenta ese antecedente, más de 2.000 efectivos, entre policías de la Ciudad y fuerzas federales, se dispusieron en el Congreso y sus alrededores. En relación a la Policía Federal, para esta ocasión "prácticamente se duplicó" la cantidad de efectivos, algo que también copiaron Gendarmería Nacional y Prefectura Naval.
La marcha se inició a las 16, antes de que dentro del recinto de Diputados el oficialismo se anotara el triunfo de aprobar el DNU del acuerdo con el FMI y finalizó dos horas después, cuando se comenzó a desconcentrar la zona del Congreso, sin que se registraran mayores incidentes con la Policía.
Cuando la marcha comenzaba a desconcentrar, se vivieron algunos incidentes aislados que no pasaron a mayores, en el que algunas personas corrieron a un joven que intentó tirar una de las vallas que separaba la calle del Congreso.
Para culminar una jornada de movilización en la que no se registraron incidentes de gravedad, salvo por algunos "micro" pleitos que no pasaron a mayores y que fueron contenidos por los propios protestantes, los asistentes comenzaron a liberar la zona del Congreso.
Villarruel con la policía
Unos minutos después de comenzada la macha, la vicepresidenta salió del recinto legislativo y saludó uno por uno a los efectivos que se encontraban sobre la calle Combate de los Pozos, detrás del edificio. El momento fue breve.
Poco antes de las cinco de la tarde, en el interior del parlamento, la cámara de Diputados aprobó finalmente el Decreto de Necesidad y Urgencia que garantiza la negociación con el Fondo Monetario Internacional.
Con el fotoperiodista Pablo Grillo internado en el Hospital Ramos Mejía a raíz de una herida de gravedad producto del impacto de un gas lacrimógeno lanzado por un gendarme, la idea era evitar los enfrentamientos y limitarse a "mantener el orden público". De hecho, una importante fuente con acceso al despacho presidencial reveló a Noticias Argentinas: "Si tengo que ser cínico, por supuesto que sirve que tiren piedras, porque le va a recordar a la sociedad de que está hablando cuando montamos en el operativo". Sin embargo, también aclaró que la directiva es no abonar a la tensión de la calle.
Pasado el mediodía, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, encargada del diseño del despliegue policial visitó el despacho de la secretaria genera de la Presidencia, Karina Milei. A su vez, Casa Militar desplegaba un vallado a la altura de calle Reconquista para blindar el acceso a la manifestantes, para evitar que los manifestantes puedan acercarse a las inmediaciones del palacio legislativo.
Mediante su cuenta de X (ex Twitter), Bullrich publicó un mensaje de advertencia: "Marcha o violencia: no es lo mismo. Alterar el orden público y la vida democrática es un delito federal. Si hay violencia, alejarse. Las Fuerzas actuarán". Y es que en el Poder Ejecutivo atribuyen la convocatoria a la izquierda y al kirchnerismo, y dan por descartada la presencia de barras bravas, pero insisten con que se trata de una "una marcha política" que apunta a "desestabilizar".
Bajo esa premisa, utilizaron el sistema de comunicación de las estaciones de trenes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) para emitir mensajes disuasivos a los manifestantes. En las pantallas y altavoces de las terminales se proyectó la advertencia: "La policía va a reprimir todo atentado contra la República".