La investigación por narcolavado que tuvo dos procedimientos en Necochea se originó hace tres años en nuestro medio y recién el martes 15 por la noche arrojó los primeros resultados locales tras otros operativos realizados en la zona de Escobar y alrededores, donde se secuestraron más de 1000 kilos de cocaína en dos ubicaciones diferentes. Esa punta de la investigación dirigió los pasos hacia Necochea, donde inmediatamente se sospechó del Cabezón P (actualmente radicado en España y que hace años tiene fuertes vínculos con el narcotráfico), y se empezaron a sondear contactos con Pumi O. empresario dedicado a la actividad portuaria.
En la casa que este ocupaba, 46 entre 51 y 53, se hallaron miles de dólares y euros, dos Mercedes Benz 0 km, una camioneta Ram y otras dos vehículos de alta gama, una moto BMW 0 Km. y tres motos más de alta cilindrada y valor, más 4 relojes Rolex de oro.
Con respecto a la parte local trabajaron en el operativo cinco delegaciones de inteligencia diferentes, personal de la Prefectura local y de Buenos Aires. En total actuaron más de 30 efectivos dirigidos por un juzgado federal de Morón.
Un dato a tener en cuenta es que se sigue una pista por presunto lavado de dinero para un narcotraficante local radicado en España conocido como Cabezón P.
A pesar que no hubo detenidos se está buscando a un sujeto apodado “Pumi” O, que está radicado en nuestra ciudad.
La megabanda es tan grande como intrincada y tiene bases de operaciones en España, y en Escobar, Canning y Necochea.
Cómo se va descubriendo todo
«Hace tiempo mataron a un gordo en Mercedes, que le decían ‘El Gordo Tita’ y apareció tirado el cuerpo con alambres y disparos. ‘El Gordo Tita’ le había pedido a ‘Bubu’ entre 60 y 80 kilos de cocaína para pagarle después, pero nunca lo hizo. La cocaína era de ‘Bubu’ y de Diego. Diego Guastini habló con ‘Bubu’ y le dijo que era un problema de él, que si bien la mercadería era de los dos, el problema era de él y lo tenía que solucionar».
El párrafo pertenece a la declaración de un testigo de identidad reservada y remite a un espeluznante crimen: el 6 de diciembre de 2018, el cuerpo de Christian Ariel Quinteros (43 Foto), conocido como «El Gordo Tita», apareció tirado a un costado de la ruta 47, a la altura del kilómetro 38, cerca de la localidad de Navarro, próxima a Mercedes.
Le cortaron la oreja izquierda, le sacaron un ojo con una cucharita y sus piernas estaban tajeadas.
A esa muerte le siguió otra, la de Anabela Blumetti (46, Foto), esposa de Quinteros. Un sicario la emboscó y la mató cerca de su casa de Francisco Álvarez, en Moreno. El crimen fue el 7 de febrero de 2019.
«La mujer del ‘Gordo Tita’ quería hablar, le iba a contar todo lo que sabía la Policía», detalló el testigo que declaró en la Justicia en junio del 2020.
Bien puede decirse que esta megabanda fue descubierta por el delator «Dolarín», pero pudo ser desbaratada por el testimonio de Anabela Blumetti asesinada antes de hablar con las autoridades.
Hoy, pese a que los crímenes quedaron juntos en una misma fiscalía -la 12 de drogas de Moreno- y se analizaron 115 líneas telefónicas, ninguna pista ha logrado cerrar el círculo y terminar en un pedido de detención para nadie.
Incluso la competencia final del doble crimen no está decidida. El Juzgado de Garantías de Moreno intentó que el caso pasara al fuero federal, donde la rechazaron, de manera que todo quedó (y aún está) en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Pedidos de detención aun no hay, pero sí muchos indicios que apuntan a un mismo grupo de gente: una banda conocida como la de «Los Musculosos», que trabajaba «para» y «con» Diego Guastini (45), el mayor narcolavador de la Argentina asesinado por un sicario en Quilmes el 28 de octubre de 2019.
Uno de los «Musculosos» es «Bubu» -al que no se identificará con nombre y apellido-, cuya pantalla en el mundo comercial es la venta de autopartes. Muchos lo nombran como el autor intelectual del crimen de «El Gordo Tita» y su esposa, pero todavía no hay una orden en su contra.
Otro «musculoso» es Gustavo Marano y es aquí donde el doble crimen narco de «Tita» hace una conexión con un caso que explotó la semana pasada: el secuestro de una tonelada y media de cocaína que iba a ser transportada a España en un velero con nombre sugestivo: Quo Vadis, frase latina que quiere decir ¿»A dónde vas?».
Marano, detenido en España desde abril de 2020 por otro intento de contrabando de 1.500 kilos, está apuntado como el cerebro en la «Operación Atlantis», nombre que Prefectura y Gendarmería le dieron al secuestro de droga en el velero Quo Vadis.
Marano -cuyo primo fue uno de los seis detenidos en la «Operación Atlantis»- también aparece en otro testimonio de identidad reservada de la causa del doble homicidio.
«Respecto de Quinteros, Anabela (la esposa de ‘Tita’) me había comentado que estaba haciendo un negocio con Marano, y un sujeto apodado ‘Bubu’ (….) que Quinteros le debía plata a este sujeto antes de entrar al negocio. Marano y ‘Bubu’ estaban vinculados con una banda de serbios, italianos y españoles que sacaba droga rumbo a Europa», declaró otro testigo en 2020.
«Quintero les decía ‘Los Negros’, pero en el ambiente se los conoce como ‘Los Musculosos’. Son de temer, la mujer de Marano le dijo a Anabela que le mató un amante», agregó el testigo.
Siempre Guastini
Diego Xavier Guastini había hecho carrera lavando dinero para narcos importantes como los Loza o los Atachahua y también medianos, como Gustavo Marano. Vivía de manera peligrosa, y hasta temeraria, convencido de que sus contactos policiales y en la SIDE lo hacían intocable.
«Dolarín» -como le decían algunos- no sólo se dedicaba a hacer entrar «mulas» con valijas llena de dinero narco que viajaban de Europa a Argentina. Él mismo traficaba con la cocaína que le «mexicaneaba» a sus clientes. Si la cosa se le complicaba demasiado, los entregaba.
Antes de ser asesinado, Guastini entregó a muchos de sus clientes en sus declaraciones como arrepentido ante la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar). Y «Los Musculosos» no fueron la excepción.
«Estos tipos se dedicaban al tema de armar veleros, a camuflar la droga en veleros. Los mandaban con su tripulación a Europa, han tenido unos cuantos aciertos», declaró en la Procunar Guastini el 18 de octubre de 2018. Poco después, el 26 de octubre, volvió sobre el tema y empezó a dar nombres: «Ese que les digo trabaja con otros dos pibes que hacen trabajos muy grandes. Uno es Marano, el de los veleros», completó, y también mencionó a «Bubu».
No era la primera vez que Guastini traicionaba a alguien. Pero sí fue la última. Dos días después de esta declaración, lo mataron.
Guastini hablaba y entregaba gente poniéndose casi como un espectador ajeno a la maniobra en sí misma. «Nunca toqué droga», solía decir. Pero los testimonios de la causa de Moreno lo desmienten. Un ejemplo: apuntan como «gatillero» de Anabela Blumetti a un hombre apodado «Cable», miembro de la fuerza de choque que Guastini usaba para aprietes, extorsiones y «mexicaneadas» de droga.
Según el testigo de identidad reservada, fue Guastini el que decidió «callar» a Blumetti luego del crimen de «El Gordo Tita»: «Diego mandó a ‘Cable’ para que resuelva el problema. ‘Cable’ -que vivía en un departamento alquilado por Guastini- fue el gatillero de la chica, le pegó un tiro en cercanías del country».
Todas las piezas están ahi, a la vista. Pero aún nadie puede anclarlas en un tablero de forma ordenada y coherente.Mientras los allanados en Necochea están prófugos pero se sabe que con todos los elementos de prueba hallados en la casa que ocupaba Pumi, hay más que suficientes pruebas para empezar con las imputaciones y detenciones según manifestó un miembro que integra el equipo de colaboradores de la Suprema Corte.*Fuentes Clarín, Infobae y Propias

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