Sin dudas los naufragios siempre generan historias, leyendas y misterios y la zona de Necochea y Quequén son ricas en ellos.
Tal es así que se dice que producto de un naufragio se fundo la localidad.
Como en toda ciudad portuaria, la memoria muchos vecinos está marcada por el recuerdo de barcos que encallaron y se hundieron en sus costas.
La historia local registra el naufragio del velero El Filántropo como el primero registrado en las costas de Necochea.
Dos años antes de la fundación, en el invierno de 1879 naufragó en Quequén el buque «Misterio”. Hoy existen muy pocos datos sobre lo ocurrido aquel barco, excepto que el juez de Paz José Anasagasti solicitó autorización a la compañía aseguradora para rematarlo
Luego de la fundación los naufragios continuaron. En 1883 estalló el Krakatoa en las costas necochenses y se fue a pique.
En 1890 se incendió, estalló y se hundió el velero Amelia Rondamini.
El 27 de abril de ese mismo año se hundió la goleta Ireten, de bandera inglesa y algunos de sus tripulantes fallecieron.
Ya en el Siglo XX, el 1º de abril de 1924, el vapor Wesbury, del que hablamos en nuestra sección,  naufragó en Punta Negra. Ese mismo día también encalló en Quequén el vapor Monte Pasubio, de bandera italiana. Hoy el balneario quequenense donde se produjo el naufragio lleva el nombre del buque.
El 12 de noviembre de 1934 encalló el vapor griego «Marionga J. Goulandris” y el 28 del mismo mes el «Maroula”, que transportaba adoquines. En el rescate de este último barco murieron dos marineros del ARA Belgrano.
Con el paso de los años se sucedieron otras encalladuras y algunas tristes tragedias, como los naufragios de la lancha  El Angel, en 1936, la Santa Lucía, en 1944, la embarcación deportiva Camba Cúa o la lancha de media altura Nuevo Gaucho,  en 1972.
El buque «Chaco” había arribado al puerto local para cargar 7.000 toneladas de trigo para Brasil. Zarpó con la carga
completa el 5 de septiembre de 1953. A las 17 horas de ese día, encalló a 200 metros del morro de la escollera Norte.
Luego los temporales lo partieron y separaron. Por años fue una postal de la playa de Quequén.
Era común sacarse fotografías en la escollera de Quequén con el buque de fondo.
Otro buque que encalló en nuestras costas fue el «Tara”. Quedó al garete luego que una fuerte ráfaga de viento cortara  sus amarras cuando se encontraba fondeado.
El «Tara«, de bandera yugoslava había llegado a cargar trigo destinado a Holanda.
Muchos habitantes aún recuerdan ese 1° de diciembre de 1959, cuando encalló en el fondo rocoso frente a la colonia el  «Pinocho», y en un intento por zafar de esa situación rompió la hélice.
Sus 39 tripulantes pudieron seguir cuando, aprovechando una marea alta, pudo ser reflotado. Fue vendido al Estado  nacional y, con el nombre de «Presidente Castillo», formó parte de su flota.
Barcos al garete
La del 30 de septiembre de 1964 fue una larga noche de zozobra. Se soportó uno de los más violentos temporales de  la época y la fuerte Sudestada provocó la garreadura de las anclas de los barcos que estaban fondeados en rada exterior  de Puerto Quequén.
Quedaron al garete y varios terminaron encallados. El barco «Amaragy”, con 21 tripulantes a bordo, quedó varado a media  milla de Punta Negra. Había quedado de proa al manto rocoso, pero la fuerte marejada lo bandeó de estribor y su destino  fue el desguace.
Otra nave de la misma nacionalidad sufrió los embates de la violenta tormenta y, paradójicamente, se convirtió en una  especie de leyenda viviente.  Se trata del «Esito», con un casco de hierro de más de 78 metros de eslora, con 27 tripulantes y en lastre.  Quedó echado sobre la playa de Necochea, a unos 500 metros, rumbo Sudoeste, de la Escollera Sur. Se intentó zafarlo de  su varadura varias veces y, si bien no tenía fondo rocoso, la arena había comenzado a invadirlo y nunca la marea era lo  suficientemente alta para rescatarlo.
Los temporales lo siguieron minando, no obstante fue motivo de atracción turística, y su leyenda, que parecía ir  esfumándose, tuvo ribetes trágicos. Allí, varios jóvenes que utilizaban su cubierta a modo de trampolín, hallaron la  muerte al golpear en el fondo del mar con algún resto del «Esito».
Su figura fue motivo de varios cortos publicitarios y postal de nuestras playas, además de un lugar ideal para los  pescadores de cangrejos  Esa misma noche encalló otro barco de bandera brasileña. El «Aurea Conde», con 17 hombres a bordo encalló de babor,  a seis millas del Puerto, frente a Costa Bonita.

El fantasma
Sin embargo, la historia de un buque «fantasmas” parece opacar a todas las demás.
La llegada del buque «Caribea” a nuestra estación marítima fue prácticamente una aparición. El 28 de diciembre de 1977
ingresó a Puerto Quequén. Recién meses después comenzaron las preguntas.
En junio de 1978, luego de seis meses de permanecer amarrado en el puerto local, aún no se había podido determinar a qué  empresa pertenecía ni la nacionalidad. De los cinco tripulantes que habían llegado en la nave, sólo uno permanecía a bordo.
Legalmente, el barco parecía haber surgido de la nada, ya que no existían registros de sus constructores y escasos datos  del lugar de donde provenía. Por eso no se demoró en calificarlo como «buque fantasma”.
Se cree que el buque cruzó el Océano Atlántico con sólo cinco tripulantes y al llegar a Brasil contrató a nuevos marinos,  pero sólo permanecieron a bordo hasta que amarraron en Montevideo.
Tras varios litigios, el «Caribea” fue arrastrado por las inundaciones de 1980 y luego de permanecer al garete en el canal  de acceso a Puerto Quequén, encalló en las inmediaciones de la Colonia Pinocho. Allí finalmente fue desguazado.

Ussukuma barco Alemán hundido en aguas Argentinas  se tejen muchos Mitos o Verdades de la  segunda guerra. El Ussukuma era un barco de pasajeros alemán que operaba en las costas sudafricana, que fue hundido por la flota inglesa de Malvinas a escasas 80 millas de la costa. * Foto de «El Esito» que quedó varado en la playa de Necochea hasta desaparecer por la acción del mar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *