El foco comenzó anoche, cerca de las 22. La magnitud del siniestro sólo dejaba margen para evitar que el fuego avanzara sobre otras industrias. Conmoción, angustia y desesperación ante las pérdidas de la empresa, emblema de Tandil.
Frente al resplandor anaranjado y densas columnas de humo que emanaban de la enorme nave industrial, los integrantes de la familia Cagnoli, empleados, funcionarios municipales y curiosos asistían a la destrucción total de la fábrica que le daba trabajo a más de 250 empleados y que, en cuestión de horas, fue arrasada por el fuego.
Todo comenzó cerca de las 22, cuando un grupo de seis trabajadores se encontraba lavando los elementos de desposte y comenzó a sentir un intenso olor a quemado. De inmediato, recorrieron la fábrica y detectaron humo que procedía del sector de la enorme cámara. Como no habían sonado la alarma, la presionaron de modo manual y salieron rápidamente del establecimiento. En cuestión de minutos, fueron testigos del modo en que las llamas se apoderaban de las instalaciones.
Conmocionados, los operarios no daban crédito a lo que acontecía en la fábrica. Mientras corría la noticia en los grupos de Whatsapp internos y en las redes sociales, decenas de empleados de la firma arribaban al lugar, se abrazaban y comentaban con preocupación las derivaciones que podría generar tamaña pérdida.
El edificio afectado pertenece a la planta de procesamiento de cortes de cerdo ubicada en el Parque Industrial de Tandil. El protocolo de evacuación funcionó correctamente por lo que el personal en su totalidad, se encuentra en perfectas condiciones.
El resto de las actividades de la empresa en el sector de producción de chacinados característico de la ciudad, continúa funcionando normalmente.

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