Desde que las fuerzas rusas entraron en el país, más de dos millones de personas han huido. Putin no obtuvo la victoria rápida que pretendía, pero tiene a Kiev y otras ciudades rodeadas mientras medita su próximo paso. Ahora apareció otro factor: la nieve.
Según certificó la ONU, al menos 494 civiles fueron masacrados en diferentes regiones del país, la mayoría de ellos bajo bombardeos de la aviación o de la artillería de las fuerzas invasoras. Pero la Comisión de Derechos Humanos cree que la cifra es mucho mayor.
La ofensiva rusa enfrenta el desafío de la resistencia ucraniana, más fuerte de lo que se imaginaba, y de una guerra irregular que no le permite avanzar de manera convencional. Ocuparon territorio velozmente en los primeros días, pero ahora se han estancado.
Además, las nevadas de las últimas horas podrían poner contra las cuerdas a los “convoyes de la muerte”, ahora transformados en “freesers blindados. Esperan entrar en acción con temperaturas cada vez más extremas, lo que plantea un interrogante inquietante: ¿qué decidirá Putin?
El temor es que, presionado, lance una ofensiva a todo o nada, sin reparar en el costo humano -ni el de Ucrania, ni el de Rusia-, obsesionado por tomar Kiev y descabezar el gobierno de Zelensky. Una pequeña luz asoma del otro lado: las declaraciones de la vocera de su Ministerio de Exteriores, que habló de avances en el diálogo con Kiev. Su jefe, Serguei Lavrov, se reunirá con su par ucraniano en Turquía este jueves.
Estaba previsto que este miércoles se hicieran evacuaciones civiles durante 12 horas de la localidad nororiental de Sumy a la ciudad de Poltava. Casi dos docenas de autobuses llevarían ayuda a la ciudad y recogerían a personas que quisieran marcharse, según las autoridades.
Las áreas en las que deben detenerse los ataques son entre Energodar y Zaporiyia; Sumy, en dirección a la ciudad de Poltava; Mariúpol y Zaporiye; Volnovaja con Pokrovsk; y entre Pasas y Lozova (en la región de Kharkiv).
El sexto corredor afectaría a la región de Kiev e incluye un recorrido que alcanza Vorzel, Bucha, Borodyanka, Gostomel e Irpin, además de Stoyanka y Belgorodka.
El martes fueron evacuadas de Sumy 5.000 personas, incluidos 1.700 estudiantes extranjeros, según una funcionaria ucraniana de alto rango.
Otros esfuerzos de evacuación el martes se vieron frustrados por los bombardeos rusos. La evacuación de civiles prevista en Mariúpol fracasó porque las tropas rusas dispararon sobre un convoy ucraniano que llevaba material humanitario a la ciudad, según la vice primera ministra ucraniana.
En la ciudad cercada de Mariúpol, mujeres y niños se reunieron un albergue bajo tierra mientras a la distancia se advertían los destellos del fuego de artillería. Un soldado ucraniano aparecía en un video diciendo a la gente que se mantuviera unida, mientras algunas personas robaban productos esenciales en un comercio. “No necesitan entrar en pánico. Por favor, no roben todo. Este es su hogar”, decía.
Este miércoles, el presidente Volodiimir Zelensky denunció el bombardeo ruso contra una maternidad en la ciudad sitiada: “Mariupol. Ataque directo de las tropas de Rusia al hospital maternal. Personas y niños están bajo los escombros. ¡Atrocidad!”, escribió en su cuenta de Twitter, junto con un video sobre los restos del edificio.
El ejército ucraniano denunció el ataque
En la capital, Kiev, familias con niños pequeños seguían refugiándose en una estación de metro para escapar del caos y los sonidos de la guerra en superficie. Un estudiante universitario dijo a la agencia de noticias AP que la gente iba a su casa de vez en cuando, sólo para ducharse y conseguir comida.
La artillería rusa lleva semanas castigando las afueras de Kiev, destruyendo viviendas y otros edificios.
Dos personas, incluido un niño, murieron el martes por la tarde por fuego ruso en la localidad de Chuguev, justo al este de la segunda ciudad más grande del país, Kharkiv.
En la ciudad de Malyn, al oeste de Kiev, al menos cinco personas, incluidos dos niños, murieron en un ataque aéreo, según autoridades ucranianas.
Los proyectiles rusos impidieron retirar los cuerpos de cinco personas fallecidas por disparos sobre su vehículo cerca de Kiev, según las autoridades ucranianas, así como los de 12 pacientes de un hospital psiquiátrico en la zona, donde unos 200 pacientes permanecían sin comida ni medicamentos.
En la ciudad norteña de Chernihiv, las fuerzas rusas colocaban equipamiento militar junto a edificios residenciales y granjas, según el Estado Mayor ucraniano. Y en el sur, añadió, rusos vestidos de civiles avanzaban sobre la ciudad de Mykolaiv.
El ministro ucraniano de Energía dijo que el personal ucraniano en la central nuclear de Zaporizhzhia, la más grande de Europa, estaba física y emocionalmente agotado. Unos 500 soldados rusos y 50 piezas de armamento pesado estaban dentro del recinto, que los rusos tomaron la semana pasada.
Cada vez más aislada, Rusia ha perseguido la cobertura informativa independiente y bloqueando el acceso a información en rusa de varios medios extranjeros. En el país sigue habiendo protestas dispersas contra la guerra, aunque el público ruso cada vez tiene menos fuentes de información sobre lo que ocurre.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo el martes que Estados Unidos prohibiría todas las importaciones de petróleo ruso, aunque eso suponga subir los costes para los estadounidenses, especialmente en las gasolineras.
Shell también dijo que dejaría de comprar petróleo ruso. McDonald’s, Starbucks, Coca-Cola, PepsiCo y General Electric anunciaron el martes que suspenderían temporalmente su actividad en Rusia.
Algunas empresas, como McDonald’s, dijeron que continuarían pagando los sueldos a sus empleados en Rusia, al menos de momento.
El Banco Central de Rusia endureció las restricciones al circulante en niveles no vistos desde la era soviética. Ordenó a los bancos comerciales del país que limiten en 10.000 dólares las cantidades que los clientes pueden retirar de sus cuentas. Cualquier cantidad que rebase el límite será convertido en rublos a la tasa cambiaria del día.
Un diplomático ruso de alto rango que supervisa asuntos norteamericanos en el Ministerio de Exteriores arremetió contra las acciones estadounidenses contra Moscú y dijo que había llevado las relaciones entre los dos países “al punto de no retorno”.
El director de la CIA, William Burns, declaró el lunes ante el congreso y dijo que entre 13.000 y 14.000 rusos habían sido detenidos antes del inicio de la invasión por oponerse a la guerra, y que habría “unas pocas semanas feas” mientras Putin redoblaba su ataque sobre Ucrania.
Un ataque aéreo de Rusia sobre la ciudad ucraniana de Chernihiv el pasado 3 de marzo que mató a 47 civiles “puede constituir un crimen de guerra”, dijo este miércoles Amnistía Internacional (AI).
La organización pro derechos humanos ha investigado la caída de “múltiples bombas” al mediodía del jueves 3 de marzo sobre “la pequeña plaza pública formada por las calles Viacheslava Chornovola y Kruhova” de Chernihiv, que mataron a ciudadanos que hacían fila para comprar pan y dañaron gravemente los edificios cercanos.
Tras examinar los hechos, el equipo de Respuesta a las Crisis de AI indica que “lo más probable es que fuera un ataque aéreo ruso en el que se utilizaron al menos ocho bombas aéreas no guiadas, conocidas como ‘bombas tontas’”.
La Administración Regional de Chernihiv informó de que 47 personas (38 hombres y nueve mujeres) murieron en el ataque, señala Amnistía en su comunicado.
AI “no pudo identificar un objetivo militar legítimo” en el lugar de la agresión o cerca del mismo y, en base a imágenes y testimonios, cree que “la mayoría de las víctimas hacían cola para conseguir comida cuando cayeron los misiles”.
Por su parte, la ONU certificó hasta el momento la muerte de 494 civiles, 29 de ellos menores, mientras que otras 861 personas no implicadas en la guerra fueron heridas, de las cuales 44 son menores. El desglose de dónde se produjeron estas muertes fue detallado por la Comisión de Derechos Humanos.

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