El Presidente desplazó al funcionario debido a “diferencias de criterios y expectativas en la marcha del Gobierno y las tareas encomendadas”. En su lugar nombró al ministro del Interior, al que calificó como “uno de los artífices de la gesta” de su llegada a la Casa Rosada. La decisión la tomó antes de iniciar el viaje a Estados Unidos

El presidente Javier Milei decidió anoche aceptarle la renuncia a Nicolás Posse como Jefe de Gabinete y en su lugar nombró a Guillermo Francos, quien junto a su nuevo cargo retendrá el Ministerio del Interior. La decisión la tomó el jefe de Estado tras semanas de rumores y cuestionamientos al ahora ex funcionario desde lo más alto del gobierno por las demoras en la gestión y las diferencias con dirigentes de primera línea de la administración libertaria.

La Oficina del Presidente confirmó la dimisión y anunció de manera oficial su reemplazo por el titular de la cartera política, quien tuvo una importante tarea en las negociaciones con la oposición y en ser uno de los voceros y defensores más activos del oficialismo, desde la campaña y desde el inicio mismo de la gestión, el 10 de diciembre. Se trata de una decisión que venía siendo discutida en el denominado “triángulo de hierro” que el jefe de Estado forma con su hermana, la secretaria General, Karina Milei, y con el asesor Santiago Caputo, y que se comunicó minutos antes de subir al avión con destino a Estados Unidos.

El presidente había adelantado la semana pasada en una entrevista televisiva que iba a tomar una decisión sobre su equipo de colaboradores. Aunque habló de poner “en revisión” a todo el Gabinete, su mirada estaba puesta en Posse. Haber designado en su reemplazo con funciones ampliadas a Francos empodera a una figura clave para los desafíos que tiene por delante la gestión de La Libertad Avanza: la aprobación de la Ley Bases y el paquete fiscal, como condición necesaria para firmar el Pacto de Mayo y, luego, poner en marcha el nuevo Consejo de Mayo.

También queda pendiente la incorporación ahora de Federico Sturzenegger a la administración. El propio Milei había anticipado esa posibilidad en un nuevo MInisterio a crearse, que podría ser de modernización o de desregulación.

Junto a Posse, presentó la renuncia a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Silvestre Sívori, un abogado que trabajó en el gobierno de Macri de la ciudad de Buenos Aires y en la Nación, y que había llegado al cargo de la mano del saliente jefe de Gabinete. Queda aun por resolverse la permanencia o la salida de otros dos funcionarios de su riñón, como es el secretario de Estrategia Nacional, Jorge Antelo; y el secretario de Empresas y Sociedades del Estado, Mauricio González Botto.

Una decisión inevitable

Nicolás Posse había quedado bajo la lupa de Milei -quien siempre le reconoció una relación de amistad personal de años- desde que se demoró de manera injustificada en la separación del gobierno del entonces ministro de Infraestructura Guillermo Ferraro. A ese funcionario el presidente lo echó por considerarlo responsable de una filtración a la prensa de información sensible de una reunión de Gabinete. El mandatario resolvió despedirlo pero el proceso de desvinculación tardó meses, supuestamente, por la dificultad en distribuir las funciones de esa cartera en otros ministerios.

A ese mal paso inicial le siguieron los retrasos en la designación de gran cantidad de posiciones en la administración pública central que, todavía, siguen vacantes. Se agregaron los aumentos de sueldos a los funcionarios del Gabinete que pasaron por su firma y la del propio Presidente. Y se le sumaron fuertes diferencias de criterio con Karina “El Jefe” Milei.

También hubo mucha disconformidad con el informe que brindó ante el Senado de la Nación: hubo quejas porque desenfocó la atención del Pacto de Mayo y el paquete fiscal, a un acto institucional que podía haberse demorado dos semanas o incluso un mes más. Y también se escucharon críticas por el tono cansino y apagado para defender al Gobierno frente a las agresiones inclementes del kirchnerismo.

La pésima sintonía entre ambos había quedado expuesta cuando el mes pasado el entonces jefe de Gabinete fue el único funcionario que se ausentó de la presentación que hizo Milei en la Fundación Libertad. “No están bien las cosas entre ellos. Hay mucha bronca porque se le pide decisiones que no toma o toma decisiones en sentido contrario”, reconoció semanas atrás una fuente calificada del Gobierno cuando todavía los rumores de un despido circulaban sotto voce. El otro dato que ya selló su suerte fue la ausencia ruidosa del ahora ex Jefe de Gabinete de la presentación del libro en el Luna Park.

Las versiones sobre su desempeño deficiente fueron escalando al mismo ritmo que crecían los elogios internos por la tarea componedora de Francos y la infatigable acción política para lograr que en el Congreso avancen dos proyectos que son clave para el Gobierno: la Ley Bases y el paquete fiscal. Con la decisión de Milei, el rol de Francos toma una envergadura distinta para encarar las negociaciones con la oposición.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *