En los whatsapp del oficialismo y de la oposición se habla de dos rumores que quebrarían el escenario para las elecciones presidenciales de 2023. Los detalles.

Aunque podrían clasificarse en la categoría rumores y operaciones, en los whatsapp del oficialismo y de la oposición son un tema de conversación. Hay que decir que si se cristalizaran, modificarían drásticamente la idea que todos nos hacemos de lo que puede pasar en las elecciones 2023. Por ahora están en zona de promesas.

El primero versa en torno a la posibilidad de que, contra todos los análisis, la batalla de las próximas elecciones presidenciales se presente en tercios y no en polos, a partir de la irrupción de un tercer ingrediente con la capacidad de pelearle votos de igual igual al Frente de Todos y a Cambiemos. El segundo es tanto o más disruptivo: una eventual candidatura presidencial de Axel Kicillof de la mano del kirchnerismo duro.

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Una torta que se puede repartir de otra manera

Facundo Manes visitó la ciudad de La Plata durante la semana. Dio una charla en la UNLP, recorrió medios y protagonizó un mitín de modestas proporciones en la Plaza Belgrano de la capital provincial, acompañado de Maximiliano Abad, presidente del comité provincia. Después voló a la Patagonia austral para hacer más campaña.

Hay figuras políticas de segundo y tercer orden que ven en el neurocientífico radical el eje para organizar un espacio que dispute poder en las próximas elecciones y empiezan a aparecer en los medios. Son el salteño Juan Manuel UrtubeyFlorencio RandazzoEmilio Monzó y otros descastados del peronismo y del antiperonismo.

Urtubey recorrió la provincia de Buenos Aires con la misión de “calentarle la oreja” a algunos intendentes, a quienes invitó a departir junto a él en su casona de San Isidro. La fecha del convite no está demasiado clara porque raudamente partió a Londres con un timming perfecto para ver de cerca la conmoción que generó la muerte de Isabel II.

Otro entusiasta de la avenida del medio hizo sugestivos actos de presencia. El ex senador provincial Juan Amondarain, que supo apoyar las candidaturas de Sergio Massa y de Florencio Randazzo, se acercó a la UNLP para saludar a Facundo Manes. La escena conmovió especialmente al community manager del Comité Provincia que eligió postear las fotos en las que el Vasco sonríe más.

Este cronista tuvo la oportunidad de consultarle al propio Manes por la presencia de Amondarain. El diputado nacional se mostró gratamente sorprendido por la coincidencia pero no soltó más prenda. “Yo soy neurocientífico…”, replicó, en tono de chanza, para desentenderse de la lectura política.

LA PLATA | El presidente de UCR Buenos Aires, Maxi Abad, y el diputado nacional @ManesF se reunieron con el presidente de la UNLP, @MLopezArmengol pic.twitter.com/KZ5CURfLf5— UCR Buenos Aires (@UCRBuenosAires) September 7, 2022

Amondarain no fue el único peronista que se mostró orbitando en torno a Manes. Carlos Regazzoni, ex dirigente del PRO, que también lo acompañó en su recorrida platense. Regazzoni era el hombre de Mauricio Macri en Almirante Brown, quien lo designó como interventor del PAMI durante algunos meses. Ahora el hijo del celebrado artista plástico se muestra distante del expresidente y de su entorno, a quienes califica de “elitistas”. Es como un Monzó pero con menos suerte: al menos el hombre de Carlos Tejedor “cobró” en las últimas elecciones gracias la UCR.

Los que se hacen eco de la hipótesis de la tercera opción electoral vislumbran una PASO entre Manes y José Luis Schiaretti, gobernador de Córdoba. Hay varios números que a priori no encajan en la ecuación pero todavía alcanza el tiempo para sacar mínimo común múltiplo y máximo común divisor.

Todas estas cuestiones se discuten en off mientras los actores dan pistas en ON. Manes dialogó con Ana Ortiz en Lado P y soltó algunas frases sugestivas. Dijo: «Cambiemos fue necesaria para ponerle un freno al kirchnerismo, pero no hubo un proyecto de país, y nos fue mal. No podemos llegar al año que viene con una alianza para ganar, tenemos que llegar con un acuerdo de siete u ocho ideas para encarar el desarrollo. Tenemos que luchar para no aliarnos por encuestas. Tampoco a proyectos biográficos».

En esa línea, agregó: «Soy más ambicioso que ser presidente. Se trata de pertenecer a una generación que no se resignó, que luchó y que pudo cambiar la dinámica de su país, que se encamine al desarrollo.»

¿Puede Manes imponerle a Macri una agenda de ideas para el desarrollo? ¿Tiene ganas de sentarse en la misma mesa con Patricia Bullrich? ¿Puede debatir con un grupo de dirigentes que teme perder votos a manos de Javier Milei? La retórica rupturista ya está escrita: dice que los que terminan con Juntos son los halcones del PRO.

Una historia que ya hemos oído antes

Cuatro años al frente del Gobierno de la provincia de Buenos Aires le alcanzan a cualquier dirigente para ser considerado presidenciable. Al menos así ocurre desde Antonio Cafiero a la fecha. Axel Kicillof no podría ser la excepción. Lo que parecía un rumor descabellado encontró sustento en análisis y comentarios de dirigentes que -sospechan algunos- tienen información privilegiada.

Uno de los voceros de la hipótesis es el ministro de Justicia, Julio Alak. El funcionario bonaerense desliza el comentario cada vez que un interlocutor ocasional le pregunta por los pormenores del plan reelecionista del Gobernador. ¿Es una posibilidad real? ¿Se trata de un amague para bajar la cotización de las acciones de Sergio Massa? Imposible saberlo.

Si le preguntan al gobernador, es tajante: no es tiempo de hablar de candidaturas, dijo esta semana durante un acto en General Mansilla, partido de Magdalena, respondiendo a la inquietud de Belén Robledo, cronista de este portal. La actitud sorprende, viniendo de alguien que basa su acción de gobierno en un plan llamado “6 x 6”.

¿Qué ven los que ven en Axel Kicillof un buen candidato a presidente? Bueno, en primer lugar, su nivel de instalación en la opinión pública. En segundo, su capacidad de retener casi todos los votos que tiene Cristina Kirchner y que distintos consultores calculan en un rango de 25 a 30 puntos. Es un verdadero don y ni siquiera Máximo Kirchner, primogénito de la vicepresidenta, lo posee. El dilema es el mismo de siempre: con ese capital no alcanza, si ese capital no se puede.

El futuro político del Gobernador depende en gran medida de los planes de Cristina Kirchner, cuyos designios son inescrutables para casi todos. El plan tiene sus riesgos: mover el alfil Kicillof al tablero nacional debilita el armado de la provincia de Buenos Aires, último refugio del peronismo. ¿Puede Martín Insaurralde tomar la responsabilidad de sostenerlo? Bueno, el hombre está ahí.

Este lunes se cumplen 100 años del natalicio de Antonio Cafiero, último bonaerense de pura cepa que gobernó la provincia de Buenos Aires. En 1988, Cafiero gobernaba la provincia de Buenos Aires parecía llamado a sentarse en el sillón de Rivadavia. Carlos Menem no lo tenía tan claro y le planteó la interna. Esa trama guarda extraños parecidos con la que describe los rumores del whatsapp.

El final es conocido: el sueño de Cafiero quedó en el camino, Carlos Menem gobernó toda una década y en el sillón de Dardo Rocha se sentó un lomense llamado Eduardo Duhalde que nadie tenía en los planes.

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